9 mar. 2011

LOS OTORONGOS Y EL MANEJO DE SISTEMA

NOTA DE PRENSA
ACUERDO ENERGÉTICO PERU BRASIL EN MANOS DEL CONGRESO
La necesidad de debatir el Acuerdo para lograr el beneficio de todos los peruanos
Lima, 04 de marzo del 2011.- Luego de un largo periodo desde su suscripción, el día de ayer 03 de marzo de 2011, el Acuerdo para el Suministro de Electricidad al Perú y Exportación de Excedentes al Brasil, fue enviado al Congreso de la República, según la Resolución Suprema N° 057-2011-RE,publicada por el diario oficial El Peruano.
Dicha Resolución Suprema señala que, con el fin de respetar lo señalado en la Constitución Política del Perú es necesario que este Acuerdo sea revisado por el Congreso de la República, recomendación que fue presentada y promovida por el Colectivo Amazonía e Hidroeléctricas, del cual forma parte Derecho, 
Ambiente y Recursos Naturales (DAR), a varios sectores del Estado.
Este Acuerdo, firmado el 16 de junio de 2010, tiene como fin establecer el marco legal que promueva el desarrollo de la infraestructura necesaria en el territorio peruano para la producción de electricidad destinada al mercado interno y a la exportación de excedentes de potencia y energía eléctrica asociada al Brasil. 
Sin embargo, este Acuerdo ha sido muy criticado por la sociedad civil y la posible población afectada, por no contar claramente con adecuadas salvaguardas ambientales y sociales y por no mostrar de manera clara los beneficios que traería a nuestro país y la forma como garantizarían  el uso sostenible de los recursos naturales y la seguridad energética nacional. 
Cabe señalar, que una de las debilidades en las que se enmarca este Acuerdo, es que la negociación se realizó  sin que el Perú contara con una Política Nacional Energética aprobada, que brindara los lineamientos a seguir por parte del Estado. Otro punto importante que debe tener en cuenta el Congreso es que si bien desde fines del año pasado ya contamos con  la  Política Nacional Energética, ésta  ha obviado procedimientos importantes como la necesidad de la elaboración de una Evaluación Ambiental 
Estratégica – EAE, tal como estipula la Ley del Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental– Ley N° 27446.
Ante la revisión del Acuerdo por parte del Congreso de la República creemos importante que este análisis tome en cuenta las recomendaciones de la sociedad civil, priorizando la necesidad de velar por la seguridad energética nacional para no repetir casos como el del gas de Camisea. Es necesario que el Congreso  realice una evaluación previa real de los impactos que estas hidroeléctricas causarán en la Amazonía peruana, por lo que consideramos que es prioritario la realización de una Evaluación Ambiental Estratégica –EAE y que el Acuerdo contemple salvaguardas ambientales y sociales claras y específicas. 
Para Vanessa Cueto, especialista del Programa de Energía Sostenible de DAR, “una condición previa para la  aprobación de Acuerdo por parte  del Congreso, es contar con estudios que puedan decirnos ¿cuánta reserva de  energía tenemos?, ¿Cuánta  energía  necesitaremos para los próximos 30  años? y ¿cuál es la propuesta de modelo de desarrollo que queremos impulsar?

Asimismo,  Cueto  recalcó que  “es  obligación del Congreso impulsar un debate nacional en el cual participen expertos,  el  colegio de ingenieros, la  sociedad civil, los posibles afectados,  las  autoridades locales y los gobiernos regionales, con el fin de evaluar los posibles impactos ambientales, sociales y económicos de este nuevo marco legal.
Creemos, que esta es una oportunidad importante para poner en debate al Acuerdo para que se pueda negociar mejor con el Brasil, para que los peruanos realmente nos beneficiemos, y para que este se dé bajo un marco de protección a nuestros recursos naturales, al respeto de los Derechos de los Pueblos Indígenas y  a  la  construcción de la gobernabilidad energética nacional. “Este  Acuerdo nos permitirá revisar el sector energético bajo criterios de gobernabilidad, como la  planificación, la transparencia, la rendición de cuentas, la participación, entre otros”, finalizó Cueto.
Agradecemos su difusión.


Edición de Luz & Sombras. Fuente original:_ http://www.dar.org.pe/notas_prensa/2011/NP_Acuerdo_Congreso.pdf

8 mar. 2011

DEBEMOS INICIAR POR LO BASICO Y URGENTE QUE MEJOR DIA QUE HOY, Y TOMAR CONCIENCIA DEL PAPEL QUE NOS TOCA JUGAR AL RESPECTO....


LAS MuJErES EN LA AGrICuLTurA 
Cerrar la brecha de género en aras del desarrollo

La agricultura tiene un bajo rendimiento en muchos países en desarrollo por varias razones. Entre ellas está el hecho de que las mujeres carecen de los recursos y oportunidades que necesitan para rentabilizar al máximo el uso de su tiempo.

Las mujeres son agricultoras, trabajadoras y empresarias, pero en casi todas partes
tienen dificultades más graves que los hombres para acceder a los recursos productivos, los mercados y los servicios.

Esta “brecha de género” supone un obstáculo a su productividad y reduce sus contribuciones al sector de la agricultura y al logro de los objetivos más generales de desarrollo económico y social. El cierre de la brecha de género en la agricultura redundaría en beneficios considerables para la sociedad pues permitiría aumentar la productividad agrícola, reducir
la pobreza y el hambre así como fomentar el crecimiento económico.

Actualmente, los gobiernos, los donantes y los profesionales del desarrollo reconocen que la agricultura es fundamental para el crecimiento económico y la seguridad alimentaria —especialmente en los paísesen los que una parte significativa de la población depende de dicho sector—, pero su compromiso para con la igualdad de género en la agricultura es menos firme.

Hoy, las cuestiones de género se mencionan en la mayoría de los planes de las políticas
agrícolas y de seguridad alimentaria nacionales y regionales, pero por lo general se relegan a capítulos aparte sobre la mujer en lugar de ser tratadas como parte integrante de las políticas y la programación.

Muchos documentos sobre políticas y proyectos agrícolas todavía no tienen en cuenta cuestiones fundamentales sobre las diferencias entre los recursos disponibles para los hombres y las mujeres, sus funciones y las limitaciones a las que se enfrentan (incluida la importancia que estas diferencias pueden tener para la intervención propuesta).

Como consecuencia de ello, se suele dar por sentado que las intervenciones en áreas como la tecnología, la infraestructura y el acceso a los mercados tienen los mismos efectos en hombres y mujeres, cuando en realidad tal vez no sea así.

Al mismo tiempo, la incorporación de una perspectiva de género en las políticas y los proyectos agrícolas se ha presentado como algo que parece más difícil y complejo de lo que debería ser. Un buen punto de partida consiste en aclarar lo que se entiende por género (Recuadro 1).

La última frase del Recuadro 1 también deja margen para la esperanza: los papeles por razón de género pueden cambiar.

Ese es el objetivo de este informe, que contribuirá a mejorar el conocimiento para que mediante políticas adecuadas se pueda contribuir a fomentar la igualdad de género, precisamente porque la propia agricultura está cambiando. El sector agrícola se está volviendo cada vez más sofisticado desde el punto de vista tecnológico, y tiene una orientación comercial y una integración mundial crecientes; al mismo tiempo, las tendencias migratorias y la variabilidad del clima están alterando la fisionomía



RECUADRO 1

Sexo frente a género
Los conceptos de “sexo” y “género”pueden ser confusos, sobre todo porque incluso los expertos a veces los utilizan de forma incoherente. El sexo hace referencia a categorías biológicas innatas (macho o hembra). El género se refiere a los papeles e identidades sociales asociados con el significado de “hombre” o “mujer”.

Los papeles por razón de género están delimitados por factores ideológicos, religiosos, étnicos, económicos y culturales, y son un elemento esencial determinante de la distribución de responsabilidades y recursos entre hombres y mujeres (Moser, 1989). Sin embargo, al estar socialmente determinada, esta distribución se puede modificar a través de medidas sociales deliberadas, incluidas las políticas públicas. Toda sociedad está marcada por diferencias de género, pero estas varían mucho en función de la cultura y pueden cambiar drásticamente con el tiempo.

El sexo es biología. El género es sociología.
El sexo es algo fijo. Los papeles por razón de género cambian.
Fuente: Quisumbing, 1996.



del mundo rural de todos los países en desarrollo. Estas fuerzas representan retos y oportunidades para todos los productores agrícolas, pero las mujeres se enfrentan a obstáculos jurídicos y sociales suplementarios que limitan su capacidad para adaptarse al cambio y beneficiarse del mismo.



Los gobiernos y donantes han contraído compromisos importantes para revitalizar la agricultura en las regiones en desarrollo, pero sus esfuerzos en el ámbito agrícola cosecharán más rápidamente mejores resultados si aprovechan al máximo el potencial productivo de las mujeres mediante la promoción de la igualdad de género.

Las mujeres, al igual que los hombres, pueden considerarse “recursos productivos”, pero también son ciudadanas con los mismos derechos que los hombres respecto de los mecanismos de protección, las oportunidades y los servicios ofrecidos por sus gobiernos y la comunidad internacional.

La igualdad de género es un Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) de por sí,  y está directamente relacionada con el logro del ODM de reducción de la pobreza extrema y el hambre. Existen sinergias claras  entre los objetivos de igualdad de género y reducción del hambre. Los responsables de las políticas agrícolas y los profesionales del desarrollo tienen la obligación de garantizar que las mujeres puedan participar plenamente en el proceso de desarrollo agrícola y beneficiarse de este. Al mismo tiempo, el fomento de la igualdad de género en la agricultura puede ayudar a reducir la pobreza extrema y el hambre.

La igualdad de las mujeres sería buena para el desarrollo agrícola y este también debería
ser beneficioso para las mujeres.


El papel y la condición de la mujer en la agricultura y las áreas rurales varían considerablemente en función de la región, la edad, la etnia y la clase social, y están cambiando rápidamente en algunas partes del mundo. Los responsables de las políticas, los donantes y los profesionales del desarrollo necesitan información y análisis que reflejen la diversidad de las contribuciones realizadas por las mujeres y los retos específicos a los que se enfrentan con el fin de tomar decisiones sobre el sector que tengan en cuenta la perspectiva de género.

A pesar de la diversidad en cuanto al papel y la condición de la mujer en la agricultura,  los datos y análisis que se presentan en este informe confirman que las mujeres son víctimas de una brecha de género sorprendentemente sistemática en el acceso a los activos, insumos y servicios productivos.

Un amplio conjunto de datos empíricos de muchos países muestra que las agricultoras son igual de eficaces que sus homólogos masculinos, pero tienen menos tierras y usan menos insumos, por lo que producen menos.



En el presente informe los posibles beneficios que podrían lograrse mediante el cierre de la brecha de género en el uso de insumos se estiman en lo referente al rendimiento y la producción agrícolas, la seguridad  alimentaria y aspectos más amplios relacionados con el bienestar económico y social.



Debido a que muchas de las limitaciones a las que se enfrentan las mujeres son establecidas por la sociedad, pueden cambiar. Es más, las presiones externas a menudo sirven como catalizador para que las mujeres asuman nuevas funciones y responsabilidades que permitan mejorar su productividad así como su condición en los hogares y comunidades. Por ejemplo, el crecimiento  de las cadenas modernas de suministro de productos agrícolas de alto valor está
generando importantes oportunidades —y desafíos— para las mujeres en cuanto al empleo agrícola y de otro tipo. Otras fuerzas de cambio social y económico también pueden traducirse en oportunidades para las mujeres.


El apoyo a unas políticas que tengan en cuenta la perspectiva de género y a unos proyectos de desarrollo bien diseñados puede ayudar a cerrar la brecha de género. En vista de las desigualdades existentes, no basta con que las políticas sean neutras en materia de género; la superación de la limitacion a las que se enfrentan las mujeres exige mucho más. Las reformas destinadas a eliminar la discriminación y promover la igualdad de acceso a los recursos productivos pueden ayudar a asegurar que las mujeres estén igual de preparadas que los hombres para hacer frente a los retos y aprovechar las oportunidades derivadas de los cambios que determinan la economía rural. El cierre de la brecha de género en la agricultura será provechoso para las mujeres, la agricultura, los sectores rurales y las sociedades en su
conjunto. Los beneficios podrán variar ampliamente en función de las circunstancias
locales, pero es probable que sean mayores allí donde las mujeres estén más involucradas
en la agricultura y se enfrenten a limitaciones más serias.


Si bien parece evidente que el cierre de la brecha de género sería beneficioso, ha habido una carencia de datos que corroboren dicho potencial. La presente edición de El estado mundial de la agricultura y la alimentación tiene varios objetivos: aportar los mejores datos empíricos disponibles en relación con la contribución de las mujeres y los obstáculos a los que se enfrentan en las empresas agrícolas y rurales en diferentes regiones del mundo; demostrar cómo la brecha de género limita la productividad agrícola, el desarrollo económico y el
bienestar humano; evaluar de manera crítica las intervenciones dirigidas a reducir la brecha de género y recomendar medidas prácticas que los gobiernos nacionales y la comunidad internacional puedan adoptar para promover el desarrollo agrícola mediante el empoderamiento de las mujeres.

Edición de Luz & Sombras. Fuente original:_ ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA AGRICULTURA Y LA ALIMENTACIÓN Roma, 2011