Se han
roto las compuertas globales «y estamos como a principios
del XIX, cuando la industrialización rompió las estructuras y empobreció
a los hogares. A los ricos les permite viajar
sobre la ola global, pero alcanza a todos: a los pobres
la globalización va a visitarlos a su pueblo igual,
porque nadie es autosuficiente: un día llega a verte y te informa de que ya no hay trabajo, ni mercado para
lo que haces».
El sociólogo más inquisitivo de la última
década, pipa y escepticismo en ristre, ante su casita de profesor
jubilado en Leeds .
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BAUMAN:" HOY TODO ES GLOBAL MENOS LA POLITICA". EL MIEDO AL MIEDO.
El
Modelo Alemán.
Zygmunt
Bauman, el teórico de “La vida líquida” y
premio Príncipe de Asturias con Alain Touraine, habla
sobre la nueva sociedad asustada
Zygmunt Bauman,
el teórico de «La vida líquida» y Premio Príncipe de
Asturias, habla a ABC sobre la sociedad asustada .
ABC.es.
Viernes 28 de mayo del 2010.
*****
Eran las tres de
la tarde en su casita de jubilado de Leeds y el profesor de
sociología más de moda de la última década aguardaba, pipa en
mano, en la puerta del jardín: «Temía que se perdiera». El
hombre postmoderno teme siempre perderse, como esa imagen de Bauman,
del patinador que no puede parar porque presiente ya el crujir del
hielo bajo sus pies: «Nuestros padres estaban seguros, nosotros
caminamos sobre hielo fino». La tormenta anímica que asola al
mundo occidental es un motivo granado para mil cuestiones, pero estos
apenas pueden ser los enunciados:
Una globalización
mejor es posible porque «hay dos tipos: la negativa actual, que es la
globalización de todas las fuerzas que no obedecen a la ley:
terroristas, traficantes, corredores de bolsa. Realmente ningún estado
en el mundo puede decir que tiene controlados los asuntos del mundo.
Luego está la positiva, que apenas todavía no ha empezado».
Europa
como comunidad inacabada «ha sido distinta que América: aquí
unos están en casa y otros vienen, son invitados o tolerados, allí todos
llegaron iguales. Como en la Europa abierta del siglo XVII y XVIII, a
la que volvemos ahora con la fluidez de fronteras de Schengen».
¿La
identidad? «Es algo que Vd y a todos nos la dicen de pequeños,
nos informan de qué somos y qué no podemos ser».
El
problema de las mayorías y minorías nacionales «no tiene una
solución política sino de respeto. En democracia es muy difícil casar
dos tipos de principios, el actual de las mayorías y el cultural de las
minorías. En Francia, la educación o la cárcel te informaba de lo que
eras, en España no había escuela para eso. Pero sólo separando a la
persona del territorio, como antes, se puede ser un polaco en
Inglaterra».
Se han roto las compuertas globales
«y estamos como a principios del XIX, cuando la industrialización
rompió las estructuras y empobreció a los hogares. A los ricos les
permite viajar sobre la ola global, pero alcanza a todos: a los pobres
la globalización va a visitarlos a su pueblo igual, porque nadie es
autosuficiente: un día llega a verte y te informa de que ya no hay
trabajo, ni mercado para lo que haces».
Vivimos en las
ciudades del miedo «rodeados de inmigrantes a los que mueven
las mismas fuerzas, que ellos tampoco controlan. Incluso si lográsemos
echar a los inmigrantes, no serviría de nada pues las fábricas se irían
donde fueran ellos. Ya somos todos dependientes el uno del otro, pero
sin ningún control sistemático: El futuro económico de Europa depende de
cosas que pasan lejos de ella».
Estamos en un período
transitorio «en el camino hacia un nuevo tipo de integración
social, como el conseguido en el siglo XX, y que espero que será
conseguido algun día».
El amor también transita
«pues para crear una relación necesitas el consentimiento de dos, pero
para romperlo solo hace falta uno. Y, con la emancipación de la mujer,
parte del proceso general de individualización de intereses, ahora hay
dos a romper: la consecuencia es una debilitación de relaciones».
Nadamos
como podemos «en una sociedad líquida. Si en la familia
tradiconal te casabas para siempre y se acababa el miedo, ahora tenemos
más libertad, pero mucha inseguridad y las familias soportan una grave
crisis: los ninos tienen muchos abuelos y ninguno».
La
pareja da miedo pues «es un buen ejemplo de esta ambivalencia.
En este estado líquido, necesitas alguien con quien contar, pero una
pareja te impide moverte y te asusta perder oportunidades: la gente
ansía pero no quiere una familia».
Queremos controlarlo
todo para ser libres lo cual «es antiliberal y antidemocrático:
si yo controlo tú no controlas. Pero nos da seguridad poder prever.
Algunos eligen el fundamentalismo e hipotecan su libertad, para ser
liberados de responsabilidad. Hobbes elige la libertad total, que es
sucia y brutal y por tanto cuesta un precio. Surfear entre ambos
extremos es creativo, pero también acongojante».
Urgen
leyes supranacionales pues «de la ruptura del esquema
hogar/manutención de la revolución industrial, logramos sobrevivir
prohibiendo el trabajo infantil, estableciendo salarios mínimos y un
sistema social. Pero en el nivel nacional. Aún no hemos empezado ni a
pensar en hacerlo en el plano internacional. Piense que hoy todo es
global, menos la política».
El desafío político más
complejo «que ya no veré, será volver a casar el poder con la
política, que se han divorciado. El poder se ha hecho abstracto y
trasnacional, pero la politica sigue jugándose en el campo del estado».
Aunque
los estados a la vez se diluyan «siempre harán falta semáforos
y comisarías de policía. Lo difícil es cómo introducir representación
política a un nivel superior que el propio estado. Hay acuerdos
supranacionales, como en medio ambiente, pero quien no lo firma, aunque
sea el más contaminante como EEUU y China, está exento de cumplir.
Apenas sólo el poder de la prensa está por encima».
Aristóteles
en nuestro parlamento «no llamaría a esto democracia, la suya
estaba pensada para instituciones antiguas. Y la actual no está pensada
para un mundo globalizado, así que, si no se inventa una global para
instituciones globales, no será democracia».
¿Cómo es una
democracia global? «yo entreveo un nuevo tipo de instituciones
supranacionales, pero no sé cómo hacerlo. Me recuerda a la Revolución
Francesa, que sabían lo que querían pero no el cómo llegar. Hicieron
falta guerras y experimentos y retrocesos para llegar a la ‘liberté et
fraternité’».
¿Y la ONU y los acuerdos de gobierno
global? «No hay tal: quien no firma un tratado puede violarlo.
Mire la cuestión ecológica: Los dos paises mas contaminantes, EEUU y
China, no firman y ¿los demás qué pueden hacer con sus programas? No hay
ninguna institución, ninguna autoridad efectiva, quitando a lo mejor a
los periodistas, que pueda hacer presión».
No hay valores
pero sí grandes declaraciones que «es
hipocresía barata: un 79% de los británicos dicen que salvar el planeta
es lo mas importante, pero ninguno dice estar dispuesto a hacer algo.
Utilizamos el clásico discurso de los valores, pero vacío, porque antes
se sabía que requerían compromiso pero hoy nadie quiere un sacrificio».
Europa
puede no ser ya referencia «sino más bien el asilo del mundo.
Tenemos colonias, una colección de territorios separados, en los que
hemos intentado introducir principios democráticos. Pero no creo que una
mera colección de países demócratas hacen un planeta demócrata: Hay un
paso importante entre lo nacional y lo global: Ése va a ser el desafío
más grande, tal vez mortal, de esta generación».
Estados
Unidos, en cambio, «es hoy en día el país más poderoso y, como
tal, tiende ha convertir cualquier problema en un problema militar».
Sobre el
pesimismo: «Los optimistas son quienes se contentan pensando
que esto es todo lo que hay. A mí me llaman pesimista, pero no, estos
creen que realmente los optimistas tienen razón. Yo, en cambio, creo que
el mundo puede aún ser mejor».
El
sociólogo más inquisitivo de la última década, pipa y escepticismo en
ristre, ante su casita de profesor jubilado en Leeds
LEEDS.
Bauman es una de las personas realmente interesantes con las
que pasar hoy una tarde hablando y la presente tormenta anímica
occidental es un motivo granado.
Por ahorrar la
pretensión de pregunta, y así el espacio al teórico de esta "vida
líquida" en que parece ahogarse la sociedad, bastará con enunciar de qué
me habló hace meses en su casita de profesor jubilado en Leeds.
Sobre el estado nacional
"es difícil conjugar en una democracia dos tipos de principios, el
actual de las mayorías y el cultural de las minorías. Sólo separando a
la persona del territorio, en otro tiempo, se puede ser un polaco en
Inglaterra"
Europa como comunidad inacabada
"Europa ha sido distinta que América, aquí unos están en casa y otros
vienen, son invitados o tolerados, allí todos llegaron iguales. Como en
la Europa abierta del siglo XVII y XVIII, a la que volvemos ahora con la
fluidez de fronteras de Schengen".
La globalización "tiene
aspectos positivos, pero en estos momentos estamos como a principios del
XIX, cuando la industrialización rompió todos los estandares y
empobreció a los hogares".
Urgen
leyes supranacionales pues "de la ruptura del esquema
hogar/manutención de la revolución industrial, logramos sobrevivir
prohibiendo el trabajo infantil, estableciendo salarios mínimos y un
sistema social. Pero en el nivel nacional. Aún no hemos empezado ni a
pensar en hacerlo en el plano internacional. Piense que hoy todo es
global, menos la política"
El desafío político más complejo "que
ya no veré, será volver a casar el poder con la política, que se han
divorciado. El poder se ha hecho abstracto y trasnacional, pero la
politica sigue jugándose en el campo del estado.
Aunque los estados a la vez se
diluyan "siempre harán falta semáforos y comisarías de policía.
Lo difícil es cómo introducir representación política a un nivel
superior que el propio estado. Hay acuerdos supranacionales, como en
medio ambiente, pero quien no lo firma, aunque sea el más contaminante
como EEUU y China, está exento de cumplir. Apenas sólo el poder de la
prensa está por encima.
Europa puede no ser ya referencia
"sino más bien el asilo del mundo... No se si una simple colección de paises
demócratas hacen un planeta demócrata.
Edición de Luz & Sombras. Fuente original:_ http://pabloraulfernandez.blogspot.com/2010/05/bauman-hoy-todo-es-global-menos-la.html