19 feb. 2011


¿La década de América Latina?

¿Será 2011 el principio de la década Latinoamericana?'', preguntaba el titular de un webcast de la calificadora Standard & Poor's que despertó mi curiosidad la semana pasada. Cuando lo vi, me pregunté si la compañía de calificación crediticia estaba soñando despierta, o si yo me estaba perdiendo la historia económica más importante de la región.
De hecho, pese a la opinión generalizada en círculos financieros de que este será ``el siglo de Asia'', el video de Standard & Poor's es sólo el último de varios informes optimistas sobre las economías latinoamericanas que han salido a la luz en los últimos meses. De repente --y aunque no tanto como China e India-- Latinoamérica se está poniendo de moda entre los economistas internacionales.
Un reciente informe del Banco Mundial titulado ``Latinoamérica: más allá de bonanzas y crisis'', sugería que posiblemente veamos una nueva era de estabilidad económica y crecimiento en la región. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL) prevé que la región crecerá al menos un 4.2 por ciento este año, tras haber crecido un 6 por ciento el año pasado, lo que representa un desempeño bastante bueno comparado con los índices de crecimiento de EEUU y Europa.
La semana pasada, en una conferencia en la Universidad de Miami, Alejandro Foxley, el respetado director del centro de estudios CIEPLAN y ex ministro de finanzas y de relaciones exteriores de Chile, pronosticó que varios países latinoamericanos pasarán a formar parte de las economías avanzadas alrededor del 2020.
``Probablemente veremos a Uruguay y Chile entre las economías avanzadas en los próximos 10 o 15 años, y a países como Brasil, Argentina, México y eventualmente Colombia en los próximos 15 o 20 años'', me dijo Foxley en una entrevista posterior. ``Esa es una masa crítica importante''.
El webcast de Standard & Poor's señalaba que varios países latinoamericanos han sido elevados a la calificación de ``nivel de inversión'' recientemente. Mientras que hace dos años sólo Chile y México gozaban de ese estatus en la región, desde entonces Brasil, Perú y Panamá se han unido a ellos, y posiblemente muy pronto se les una también Colombia, dice la empresa calificadora.
El crecimiento de Latinoamérica no se debe únicamente al boom chino de importaciones de materias primas de la región, dijeron los economistas de Standard & Poor's. El porcentaje de pobres en Latinoamérica ha disminuido desde el 48 por ciento de la población de la región en 1990 al 32 por ciento de la población en 2010, lo cual genera una clase media más grande que ayuda a fomentar el crecimiento interno y hace que los países sean menos vulnerables a los shocks externos, explicaron.
Sin embargo, los escépticos pintan un cuadro menos optimista del futuro de la región. Latinoamérica está creciendo a menos de la mitad de los índices de China o India; los índices inflacionarios de Venezuela y Argentina alcanzan alrededor del 30 por ciento; el índice de criminalidad en México, Centroamérica y Venezuela está alcanzando cifras récords; los niveles de calidad de educación e innovación de la región se están quedando rápidamente atrás de los del resto del mundo, y gran parte del crecimiento latinoamericano se basa en los precios mundiales de las materias primas, que podrían derrumbarse si la economía China se desacelera.

Durante los últimos diez años, la dependencia latinoamericana de las exportaciones de materias primas ha crecido del 27 al 39 por ciento, según la CEPAL. En lugar de diversificar sus exportaciones y de producir artículos cada vez más sofisticados, la mayoría de los países de la región están exportando materias primas, como en las épocas de la colonia.
Según el nuevo ``Ránking de Competitividad Global'' que acaba de sacar a luz el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, salvo Chile y Barbados no hay ningún otro país latinoamericano o caribeño entre las 50 economías más competitivas del mundo !!BEGIN TAG!! a16 !!END TAG!! .
Mi opinión: A pesar de la nueva estabilidad económica y política en países como Brasil, Chile y Perú, gran parte del entusiasmo de los economistas internacionales sobre Latinoamérica es un fenomeno de optimismo por descarte. La economía de Estados Unidos no termina de despegar, Europa está estancada, el Medio Oriente está que arde, y los economistas están tratando de encontrar rayos de luz donde puedan.
América Latina está pasando por un momento relativamente bueno, en gran medida por factores externos. Ojalá me equivoque, pero si los países no se ponen las pilas para mejorar rápidamente sus niveles educativos y diversificar sus exportaciones, éste no será ``el principio de la década latinoamericana''. Con suerte, será el principio de una era de prosperidad para unos pocos países que están empezando a apostarle a la innovación, y los dos o tres últimos años de un ciclo de crecimiento generado por condiciones externas favorables para la mayoría de los demás.

Edición de Luz & Sombras. Fuente original:_ http://www.elnuevoherald.com/2011/02/06/882194_p2/la-decada-de-america-latina.html#ixzz1DwaM1P5A

18 feb. 2011


Del G-20 al G-Cero

Mundo
Nadie lidera ese "mundo del G-Cero".
Ya tuvimos el G-5, G-7, G-8, G-8 más 1 y G-20. Pero ahora, según dos líderes de las ciencias políticas y la economía internacionales, vivimos un nuevo orden mundial que denominan "el mundo del G-Cero".
Como le dijo a BBC Mundo uno de esos dos expertos, Ian Bremmer, experto en Ciencias Políticas y presidente de la firma consultora Grupo Eurasia, a raíz de la crisis financiera, Estados Unidos ya no es el líder de la economía global, y ninguna otra nación, o grupo de naciones, tiene el peso político y económico para sustituirlo.
Y en lugar de un foro para el compromiso, el G-20 se avizora como campo de batalla entre las naciones que lo componen.
Esa tesis la expusieron Bremmer y Nouriel Roubini, profesor de Economía en la Universidad de Nueva York, en EE.UU., y presidente de la consultora RGE Monitor, en un artículo publicado por la revista especializada Foreign Affairs.
Pero ya la habían adelantado en el Foro Ecónomico Mundial de Davos de este año, en el que la tesis generó una amplio debate.

¿Era de incertidumbre?

Lo que sostienen Bremmer y Roubini es que el Grupo de los 20 países industrializados y emergentes "está en camino a la obsolescencia y el mundo está en un punto n el que ni un solo país ni un bloque de países serán capaces de conducir un programa internacional".
Vivimos un nuevo orden donde no hay liderazgo y es la primera vez que experimentamos algo así en muchísimo tiempo
Ian Bremmer, Grupo Eurasia
En opinión de los expertos, "el grupo ampliado de las principales economías ha pasado de un posible concierto de las naciones a una cacofonía de voces" que ha minado la cooperación económica internacional y avizora conflictos económicos y la posibilidad de una nueva crisis global.
Según ellos, Estados Unidos carece de recursos para continuar asegurando un marco necesario de seguridad en el que prosperen el libre mercado, el libre comercio y la movilidad del capital mientras que Europa está totalmente ocupada en sus problemas financieros y Japón está atado a complejos problemas políticos y económicos nacionales, con lo cual "un G-3 de los Estados Unidos, Europa y Japón no es una alternativa viable".
China, entretanto, no tiene interés en aceptar las cargas que vienen con el liderazgo internacional, y el resto de los países emergentes se ha visto enfrentado con los desarrollados "en temas de vital importancia, como la coordinación macroeconómica internacional, la reforma de regulación financiera, la política comercial y el cambio climático".

¿Llamado de guerra?

¿El resultado?: la prolongación de una era de incertidumbre que se traducirá en conflictos, proteccionismo y guerras comerciales.
Los presidentes de EE.UU., Barack Obama, y China, Hu Jintao
No se descarta un G-2 "efectivo" entre Estados Unidos y China.
Precisamente muchas de las voces críticas de la tesis de Bremmer y Roubini dicen que la idea del "mundo del G-Cero" es un "llamado a la guerra económica", como la definió Laurence Parisot, la presidenta de la principal organización patronal francesa (la MEDEF, por sus siglas en francés).
En declaraciones a BBC Mundo, Ian Bremmer se defendió expresando: "Yo no creo que un mundo del G-Cero sea bueno, pero yo no soy un político sino un científico de la política, y es importante que entendamos el mundo circundante como es y no como quisiéramos que fuera".
Bremmer añadió: "Es bueno que hayamos creado el G-20, el cual refleja aspiraciones, pero que no es un foro efectivo y puede que nunca lo sea. La única manera de que del G-20 sea efectivo es que establezca expectativas a un nivel razonable y que no nos engañemos, que no hablemos de una cooperación global que no está ocurriendo. Tenemos problemas con el clima, con el comercio, con la moneda, y no se están solucionando".

¿Hay solución?

La única manera de que del G-20 sea efectivo es que establezca expectativas a un nivel razonable y que no nos engañemos
I. Bremmer
Con respecto a las soluciones, otra de las críticas a la tesis de Bremmer y Roubini es que "censura pero no propone remedio", como manifestó Il Sakong, el jefe del comité organizador de la cumbre del G-20 en Corea del Sur.
"La solución comienza con la comprensión de en qué situación nos encontramos -le respondió Bremmer en BBC Mundo-. Mi primera sugerencia es establecer objetivos de alcance modesto centrados en metas que sean posibles. Y luego sostener conversaciones honestas".
Los europeos, por ejemplo, "son honestos acerca de la actual situación en la que se encuentran y en que reequilibrar la balanza requerirá pagar un alto precio y se sabe quiénes tendrán que pagar las facturas".
Igual que en la Unión Europea, "a nivel global se requiere un ejercicio de calibración, en el que el mundo desarrollado no podrá seguir consumiendo como lo ha hecho; el dólar estadounidense no continuará siendo la moneda global, la moneda de reserva como lo ha sido. Pero hemos carecido de honestidad".

¿Y el futuro?

Sobre su visión del futuro, Bremmer estimó que "el G-Cero no es sostenible y en la medida en que veamos conflictos globales que no se solucionan aumentará la necesidad de liderazgo".
Y dijo que "lo más probable es que se generen asociaciones regionales más fuertes, lo que se está viendo en los estados del Golfo Pérsico, en Eurasia con una Rusia más importante y en una América del Sur con un Brasil como ente nuclear más coherente".
Lo más probable es que se generen asociaciones regionales más fuertes, lo que se está viendo en los estados del Golfo Pérsico, en Eurasia con una Rusia más importante y en una América del Sur con un Brasil como ente nuclear más coherente
I. Bremmer
Incluso podría verse en cuestión de una década un G-2 efectivo entre Estados Unidos y China, en caso de que China desarrolle su economía de una manera exitosa y Estados Unidos reduzca el proteccionismo. Si eso no ocurre, quizás los países desarrollados cooperen de una manera más cercana para defender el viejo orden liberal".
Aunque la clave, añadió "estará en lo que pase en Asia con respecto a la integración económica, a la integración en materia de seguridad, y con China e India probablemente cada vez más en competencia".
En resumen, "en los próximos años el G-Cero se volverá más problemático, pero al final como mecanismo no podrá mantenerse. Lo único cierto ahora es que vivimos un nuevo orden donde no hay liderazgo y es la primera vez que experimentamos algo así en muchísimo tiempo", concluyó Bremmer.

Edición de Luz & Sombras. Fuente original:_ http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/02/110214_mundo_g_cero_orden_mundial_bremmer_roubini_2.shtml