31 mar. 2011


EL MIEDO A LA DEMOCRACIA

Sinesio López Jiménez
La derecha tiene miedo y pretende que todos los ciudadanos lo compartan porque Ollanta puede ganar las elecciones. La democracia electoral la asusta y quiere, por eso, limitarla creando el pánico a través de los medios que controla. Vuelve al manido libreto del 2006: chavista, autoritario, estatista, vendido a Venezuela, le dicen a Ollanta. Pero como Chávez no se entromete y más bien ha negado toda intromisión y el mismo Ollanta ha tomado distancia del modelo chavista, mienten, fabulan, calumnian, hacen el ridículo. Uno de ellos es tratar de arrancar a Ollanta la calificación de dictador a Chávez. Los especialistas que han estudiado el tema (Max Cameron) no se atreven a tanto, pero aquí los diletantes de siempre ya tienen la condena.
¿Por qué no le piden también (al estilo García) la condena a Evo y a Correa como dictadores de tal manera que, cuando Ollanta o cualquier otro sea presidente, el Perú esté perfectamente aislado en AL cuando lo que se necesita es una correlación favorable frente a Chile?. ¡Hagan la tarea completa, geniecillos irresponsables!. Algunos de los que exigen una condena a la dictadura de Chávez le hicieron ojitos a Fujimori. A propósito: ¿Qué era el régimen de Fujimori?¿Una dictadura, una democracia o un régimen autoritario?. Aunque ya es histórica, esta pregunta sí es muy pertinente para no repetir los errores del pasado.
¿Qué busca la derecha levantando el miedo y desatando la guerra sucia?. Por lo menos, dos cosas. En primer lugar, asustar a los potenciales votantes de Ollanta. Se trata de bajarle la llanta, el motor y hasta el chasís al carro electoral de Ollanta que hasta ahora va a la cabeza del pelotón. En segundo lugar, redireccionar el voto de los electores de derecha hacia el candidato de su propio campo que pueda ganarle al candidato nacionalista. El problema es que, en este caso, todos se apuntan porque cada uno se siente capaz de ganarle a Ollanta, incluso el candidato cuya limitada capacidad política ha sido inmortalizada por Carlín: “¿Qué importa que llegue quinto si les gano a todos en la segunda vuelta?”.
¿Logrará la derecha los objetivos buscados?. Sólo parcialmente. Es muy probable que fracase en el primer objetivo, pero puede tener éxito en el segundo. Gracias a los wikileacks, los ciudadanos conocen las maniobras (que hoy se repiten) montadas por la derecha para impedir el triunfo de Ollanta en el 2006. El comandante va a salir ganando en este juego y debe agradecer a la derecha por sus torpezas. Es probable también que el miedo de la derecha termine favoreciendo a Toledo y perjudicando a los otros candidatos derechistas. El chacano es menos polarizante y más abierto a recibir las adhesiones de todos los miedosos. Para Toledo el miedo es una especie de torniquete para detener la hemorragia electoral que venía sufriendo y un trasvase de sangre (¿nueva?) de los otros candidatos derechistas.
PPK y Fujimori se niegan, sin embargo, a ser desplumados y desangrados electoralmente para tonificar al cholo y ponerlo nuevamente en forma. Hay que ir a votar sin miedo, ha sostenido PPK y Fujimori ha dicho en forma lapidaria: “Ni Toledo es salvador ni Ollanta es el demonio”. ¿Podrá la derecha disciplinar a sus líderes rebeldes después de haberles dado muchas alas para que puedan volar solos?. Lo veremos en la semana que falta..¿Por qué la derecha tiene tanto miedo a la democracia?. Hay una sola razón de peso: Teme perder sus privilegios. ¿Qué alegan para justificarlos?. Que Ollanta es estatismo y atraso y que ellos son la garantía del crecimiento. ¿Es eso cierto?. De ninguna manera. El crecimiento seguirá viento en popa con Ollanta si la demanda internacional continúa. Los presidentes de derecha y sus técnicos son sólo modestos ajustatuercas del piloto automático llamado mercado internacional.
Lo que cambiará es el efecto interno del crecimiento para transformarse en desarrollo. Eso se hace con la economía nacional de mercado, la elevación de la productividad y el impulso a la industrialización. Si Ollanta llegara a la presidencia y si Porter fuera peruano debiera convocarlo como ministro de Economía.
Edición de Luz & Sombras. Fuente original:_ http://blog.pucp.edu.pe/item/128693/el-miedo-a-la-democracia

28 mar. 2011

URGENTEEEE.. LA VERDAD DE PPK, LO DICEN LOS INTELECTUALES DEL PAIS, INFORMATE LEE,,, LO QUE COMENTAN NUESTROS INTELECTUALES


César Hildebrandt escribe sobre el voto a PPK

El destacado periodista César Hildebrandt ha escrito un devastador artículo sobre lo que a su juicio implica realmente  votar por el candidato de Alianza por el Gran Cambio, Pedro Pablo Kuczynski.
Aquí te dejamos en su integridad la nota publicada en su semanario Hildebrandt en sus Trece.
Por César Hildebrandt.
Si usted quiere, como querían los marxistas, agudizar las contradicciones del Perú y tensar sus conflictos hasta las cercanías del drama, sea coherente: vote por el estadounidense PPK.
Con ello garantizará que el Convenio 169 de la OIT sea burlado, que el gas de Camisea no se le venda a los peruanos sino a los mexicanos y chilenos (porque eso le conviene a los empleadores de PPK), que lo que queda del Perú sea rematado (incluyendo el agua potable y el Muelle Norte) y que, por último, nos convirtamos, frente a Washington, en una versión todavía más agachada que la del rampante Álvaro Uribe.
PPK no es peruano. Eso está muy bien. Henry Ford tampoco lo era. Ni Teddy Roosevelt. Pero ni Ford ni Roosevelt postularon a la presidencia del Perú.
PPK es un lobista sin escrúpulos, un rudo hombre de negocios que juega a ganador y ya ha obtenido bastante mezclando promiscuamente, desde sus posiciones de ministro y asesor de varios regímenes y de muchas empresas extranjeras, lo público y lo privado.
Es más: yo no sé si PPK es un estadounidense de veras. Lo que sí sé es que es un cosmopolita del billete. Si mañana hubiese guerra entre Estados Unidos y China, PPK se refugiaría en la sede del Banco Mundial. O en algún guarique centroamericano del FMI o en el consulado polaco de Nueva York. Porque PPK no es el tío Sam. ¡Es papá Johns!
Y no necesito decir cuánto demoraría en asilarse en la embajada de los Estados Unidos en Lima si el Perú entrase en conflicto con algún país vecino.
No está prohibido ser una omnívora piraña internacional. Lo que sí es muy mal gusto es que alguien que no cree sino en el dinero nos venga a hablar de políticas de Estado y de justicia social.
Los chicos de las clases A/B no es que se la hayan creído. Es que son tan anarquistas, tan nihilistas, tan computacionales y tan metaleros que no les importa que un extranjero voraz disfrazado de flautista los gobierne. Total, si muchos de sus padres se arrodillaron ante un ciudadano japonés, ¿por qué no PPK? Total, si el Perú sigue siendo una mina, una encomienda, un burdelito, un denuncio, un bosque por talar y montañas de oro que entregarle a los de afuera, ¿no es coherente votar por un exitosísimo expatriado con más de un pasaporte? ¿No es acaso PPK el hombre sin atributos morales que el cine ha hecho héroe y la tele paradigma? ¿No es bacán ser un Michael Douglas en Wall Street?
El problema es que una hipotética elección de PPK nos volverá a ese derechismo pradista que incubó el violentismo de los 60, el golpe izquierdista de los 70, la locura senderista de los 80.
No es la primera vez que el mundo conoce un periodo de bonanza. Entre 1950 y 1975 hubo, en líneas generales una altísima tasa de crecimiento. Y el Perú no fue ajeno a este ciclo. El asunto es que ese cuarto de siglo no fue aprovechado para construir las bases de un Estado moderno y de una sociedad menos equilibrada.
Hoy nos pasa lo mismo.
La prosperidad ha pasado como un bólido delante de las narices de millones de peruanos.
Durante este corrupto segundo gobierno de García, por ejemplo, ha ocurrido lo siguiente:
1. 1. La participación de la remuneraciones del Producto Bruto Interno bajó de 23.1% en el 2006 a 20.9% en el 2010.
2. 2. El ingreso per cápita –ese pendejismo- aumentó en 24.4%, pero los salarios reales bajaron 6%.
Félix Jiménez nos ha recordado que el 77% de la Población Económicamente Activa está en servicios y comercio con sueldos promediales de 650 soles y muy escasa productividad. Y nos ha subrayado que entre el 2006 y el 2010, mientras los García y los Cornejo se llenaban los bolsillos por segunda vez, salieron del país, como utilidades de las inversiones extranjeras 37,000 (trentisiete mil) millones de dólares. ¿Y cuánto entró de recursos externos en ese mismo periodo? Pues diez mil millones de dólares menos de lo que se fue.
Para terminar de persuadirnos, Jiménez se vale de esta pedagógica comparación: en el 2010 se expatriaron, como utilidades de capital foráneo, 8,900 (ocho mil novecientos) millones de dólares es decir 25 mil millones de soles, monto superior a los ingresos anuales de todos los pobres del Perú, los mismos que llegan a los 21 mil millones de soles.
García dice que crecemos. El problema es cómo. Durante el régimen que terminará este julio las exportaciones reales han aumentado 3.8% al año. Las importaciones, en cambio, han crecido a un ritmo anual de 16.6% ¿No era que somos una virtual potencia agroexportadora? No. No es así.
Hace un tiempo, invitado por la universidad católica, vino el economista estadounidense Dani Rodrick, profesor asociado de Harvard a través de la escuela John Kennedy. Rodrick se encargó de recordarnos que no hay crecimiento veraz y sostenido – es decir, desarrollo- sino hay un proceso sin pausa de incremento de la productividad, crecimiento de la demanda interna e industrialización.
Eso supone aquello que aterroriza a los Neanderthal del liberalismo que han monopolizado la agenda política peruana: concertación entre el Estado y los privados y, en algunos casos, sí, no se horroricen: planificación. Como en Corea del Sur o Singapur.
Pero no es posible concertar si el capital nacional es cada día menos significativo. En 1950 el capital extranjero en el Perú representaba, como porcentaje en la generación del PBI, el 10 por ciento. En 1968, cuando los militares nasceríais irrumpieron en la escena, ya era el 22%. Después de Fujimori, en el 2000, esa cifra llegó a 29%. Y en el 2007, con García en la plenitud de su política, alcanzamos el 34.5% de capital extranjero respecto al PBI.
Por eso – y por muchas otras cosas– es que en todas las encuestas realizadas sobre el tema de la situación económica, más del 70 por ciento de los consultados (73.9% en la más reciente) solicita que el modelo cambie. Eso es lo que calla la prensa conservadora y su falange de voces adjuntas.
Hay un malestar extendido en el Perú. Que la prensa lo silencie no significa que no exista. Ese desasosiego tiene que ver con las desigualdades, con la ceguera de la clase política, con las exclusiones, con la corrupción impune. Hay un gran banquete, pero hay millones que lo miran, con rabia, detrás de una alambrada.
Si usted no quiere uno sino varios baguas, una pradera de hierba seca y una chispa en el Vrae, un descontento que radicalice las protestas y haga ingobernable el país, no lo dude: vote por PPK. Si usted quiere otro 5 de abril, vote por quien hará imposible vivir en democracia. Y si usted es de quienes están pensando que necesita un PPK que incendie la pradera para justificar una nueva dictadura, pues lo felicito: va en el camino correcto.
Y si yo fuera Abimael Guzmán me estaría frotando las manos.

Edición de Luz & Sombras. Fuente original:_ http://lamula.pe/2011/03/25/cesar-hildebrandt-escribe-sobre-el-voto-a-ppk/14379