16 ago. 2011


ESTADO Y GOBIERNO


Sinesio López Jiménez
Cada vez que se produce un cambio democrático de gobierno aparecen en el escenario dos errores más o menos conocidos. Por un lado, los que triunfan en las elecciones generales creen que han obtenido el Estado como parte del botín. Esto ha sucedido especialmente con los partidos más organizados como el Apra que, en sus dos gobiernos anteriores, llenó el barco estatal de compañeros: una expresión clara de nuestra acendrada tradición patrimonialista. Por otro, los que pierden las elecciones niegan a los triunfadores el derecho a gobernar y a ocupar los puestos de mando del Estado. Eso hace parte de nuestra escasa tradición democrática de la alternancia en el poder.
El partido que triunfa en las elecciones obtiene, no el Estado, sino el gobierno. ¿Cuál es la diferencia? ¿Qué es el Estado y qué es el gobierno?. El Estado es una macroestructura (integrada por el sistema legal, la burocracia, el monopolio de la violencia, la distribución del poder en el territorio y un sistema de referencia política para la nación) organizada para ejercer el dominio político y construir el orden legítimo. Cuando la ley domina y limita a todos los elementos que integran el Estado, este se llama Estado de derecho. Este no es totalmente el caso peruano. Tenemos normativamente pero no efectivamente un Estado de derecho en la medida que la ley no llega realmente a todo el territorio ni a todos los peruanos por igual. Tampoco la seguridad, la educación, la salud y la nutrición llegan a todos los peruanos por igual. El Estado en el Perú es más chico que la sociedad y que el territorio peruano en el que ejerce su jurisdicción.

El gobierno es, en cambio, una parte del Estado constituida por el conjunto de puestos de mando que lo pone en marcha. Esos puestos de mando son ocupados legítimamente por el elenco gubernamental del partido ganador. En las últimas elecciones, el triunfador fue Ollanta Humala respaldado por una corriente nacionalista, una corriente de izquierda y otra democrático-liberal. Es legítimo, por consiguiente, que los representantes de estas corrientes gobiernen y es legítimo también que el presidente Humala invite a representantes de otras corrientes (que no triunfaron) a participar en un gobierno de concertación. Lo que no es justo es que los que perdieron las elecciones cuestionen la legitimidad de los triunfadores y sus representantes para gobernar.

Se cuestiona, por ejemplo, que el Presidente Humala coloque a militares retirados en algunos puestos de gobierno. Cuando los nombra el Presidente Humala está mal, pero cuando los nombraba García estaba muy bien. Si los militares retirados son fujimoristas la derecha les da la bienvenida, pero cuando no lo son se irrita y grita contra el militarismo que supuestamente nos amenaza. Algunos críticos, autoerigidos en sumos pontífices de la gobernabilidad, se han atrevido incluso a descalificar a destacados oficiales retirados antes de haber ejercido sus funciones. Lo mismo sucede con la izquierda y sus cuadros. A la derecha le duele que los intelectuales y tecno-políticos de izquierda, que apoyaron la candidatura de Ollanta Humala, que se han formado en las mejores universidades del Perú y del extranjero y que tienen experiencia de gestión, participan en el gobierno.
La ultraderecha transforma la discrepancia en discriminación y, si pudiera, la transformaría en muerte. Entonces sería feliz. El Perú sería un paraíso sin izquierdistas. Señores de la derecha y la ultraderecha: Salvo en dos o tres ocasiones, Uds. han gobernado durante dos siglos y lo han hecho muy mal. Si quieren volver a gobernar esperen cinco años, compitan y ganen las elecciones. No chantajeen ni esperen que les regalen el gobierno, habiendo perdido. Acabo de ver la genial caricatura de Carlín (La República, 12 de Agosto) en la que connotados personajes de la derecha quieren atarantar al Presidente Humala gritándole: ¡Dobla a la derecha!, ¡No mires al retrovisor!, ¿Por qué no hablas?, ¡Más despacio!, ¡No toques los cambios!, ¡No me das confianza!, ¡Eres oscuro!. Caricaturistas como Carlín son los mejores analistas de la coyuntura política. 

Edición de Luz & Sombras. Fuente original:_ http://blog.pucp.edu.pe/item/140026/estado-y-gobierno

15 ago. 2011

No solo la AMAZONIA; Todo el PERÚ NO ES AVATAR, ESTO INCLUYE NO SOLO LOS RECURSOS NATURALES SINO TAMBIEN LOS RECURSOS HUMANOS,,,, Que quede claro Sr, Soto,,,


La Amazonia no es Avatar




La Amazonía no es Avatar
La globalización está llegando con fuerza a la Amazonía peruana. Los indígenas la están viendo de cerca y temen ser desplazados y sometidos por foráneos ávidos de los recursos naturales de la región –compañías petroleras, madereras y mineras y enjambres de colonos.
También temen que se continúe degradando la diversidad biológica de sus bosques.
A lo largo de la historia de la humanidad, la gente siempre ha peleado ferozmente cuando siente que pierde control sobre su territorio y su destino.  El Perú fue testigo de un dramático ejemplo de esta respuesta  el pasado 5 de junio de 2009 en Bagua, donde, trágicamente, muchos peruanos perdieron la vida.

Bagua - un típico caso de "conflicto social"

A los pocos días de la violencia en Bagua, mis colegas del Instituto Libertad y Democracia (ILD) y yo viajamos extensamente por toda la región para tratar de descubrir las causas de los enfrentamientos. Rápidamente nos dimos cuenta de que esta crisis en la Amazonía se no es un incidente aislado, sino emblemática de los más de 200 "conflictos sociales" en el Perú, principalmente en el uso del suelo y el gobierno concesiones, revelando que - a pesar de nuestro progreso económico - no sigue siendo una creciente inquietud e insatisfacción entre los peruanos que aún no han compartida de que la prosperidad o no sienten que forman parte del nuevo orden que lo produce.

Edición de Luz & Sombras. Fuente original:_ http://www.ild.org.pe/index.php?option=com_content&view=article&id=124&Itemid=295&lang=es