29 may. 2010

La humanidad esta perdiendo su Autosuficiencia, y no hay otro culpables que el sistema Capitalista Neoliberal, que soo se debe a los interese transnacionales de unos cuantos interes Economicos clasistas conocidos por todos.

Se han roto las compuertas globales «y estamos como a principios del XIX, cuando la industrialización rompió las estructuras y empobreció a los hogares. A los ricos les permite viajar sobre la ola global, pero alcanza a todos: a los pobres la globalización va a visitarlos a su pueblo igual, porque nadie es autosuficiente: un día llega a verte y te informa de que ya no hay trabajo, ni mercado para lo que haces».
El sociólogo más inquisitivo de la última década, pipa y escepticismo en ristre, ante su casita de profesor jubilado en Leeds .
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BAUMAN:" HOY TODO ES GLOBAL MENOS LA POLITICA". EL MIEDO AL MIEDO.
 
El Modelo Alemán.
Zygmunt Bauman, el teórico de “La vida líquida” y premio Príncipe de Asturias con Alain Touraine, habla sobre la nueva sociedad asustada

Zygmunt Bauman, el teórico de «La vida líquida» y Premio Príncipe de Asturias, habla a ABC sobre la sociedad asustada
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ABC.es. Viernes 28 de mayo del 2010.

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Eran las tres de la tarde en su casita de jubilado de Leeds y el profesor de sociología más de moda de la última década aguardaba, pipa en mano, en la puerta del jardín: «Temía que se perdiera». El hombre postmoderno teme siempre perderse, como esa imagen de Bauman, del patinador que no puede parar porque presiente ya el crujir del hielo bajo sus pies: «Nuestros padres estaban seguros, nosotros caminamos sobre hielo fino». La tormenta anímica que asola al mundo occidental es un motivo granado para mil cuestiones, pero estos apenas pueden ser los enunciados:

Una globalización mejor es posible porque «hay dos tipos: la negativa actual, que es la globalización de todas las fuerzas que no obedecen a la ley: terroristas, traficantes, corredores de bolsa. Realmente ningún estado en el mundo puede decir que tiene controlados los asuntos del mundo. Luego está la positiva, que apenas todavía no ha empezado».

Europa como comunidad inacabada «ha sido distinta que América: aquí unos están en casa y otros vienen, son invitados o tolerados, allí todos llegaron iguales. Como en la Europa abierta del siglo XVII y XVIII, a la que volvemos ahora con la fluidez de fronteras de Schengen».

¿La identidad? «Es algo que Vd y a todos nos la dicen de pequeños, nos informan de qué somos y qué no podemos ser».

El problema de las mayorías y minorías nacionales «no tiene una solución política sino de respeto. En democracia es muy difícil casar dos tipos de principios, el actual de las mayorías y el cultural de las minorías. En Francia, la educación o la cárcel te informaba de lo que eras, en España no había escuela para eso. Pero sólo separando a la persona del territorio, como antes, se puede ser un polaco en Inglaterra».

Se han roto las compuertas globales «y estamos como a principios del XIX, cuando la industrialización rompió las estructuras y empobreció a los hogares. A los ricos les permite viajar sobre la ola global, pero alcanza a todos: a los pobres la globalización va a visitarlos a su pueblo igual, porque nadie es autosuficiente: un día llega a verte y te informa de que ya no hay trabajo, ni mercado para lo que haces».

Vivimos en las ciudades del miedo «rodeados de inmigrantes a los que mueven las mismas fuerzas, que ellos tampoco controlan. Incluso si lográsemos echar a los inmigrantes, no serviría de nada pues las fábricas se irían donde fueran ellos. Ya somos todos dependientes el uno del otro, pero sin ningún control sistemático: El futuro económico de Europa depende de cosas que pasan lejos de ella».

Estamos en un período transitorio «en el camino hacia un nuevo tipo de integración social, como el conseguido en el siglo XX, y que espero que será conseguido algun día».

El amor también transita «pues para crear una relación necesitas el consentimiento de dos, pero para romperlo solo hace falta uno. Y, con la emancipación de la mujer, parte del proceso general de individualización de intereses, ahora hay dos a romper: la consecuencia es una debilitación de relaciones».

Nadamos como podemos «en una sociedad líquida. Si en la familia tradiconal te casabas para siempre y se acababa el miedo, ahora tenemos más libertad, pero mucha inseguridad y las familias soportan una grave crisis: los ninos tienen muchos abuelos y ninguno».

La pareja da miedo pues «es un buen ejemplo de esta ambivalencia. En este estado líquido, necesitas alguien con quien contar, pero una pareja te impide moverte y te asusta perder oportunidades: la gente ansía pero no quiere una familia».

Queremos controlarlo todo para ser libres lo cual «es antiliberal y antidemocrático: si yo controlo tú no controlas. Pero nos da seguridad poder prever. Algunos eligen el fundamentalismo e hipotecan su libertad, para ser liberados de responsabilidad. Hobbes elige la libertad total, que es sucia y brutal y por tanto cuesta un precio. Surfear entre ambos extremos es creativo, pero también acongojante».

Urgen leyes supranacionales pues «de la ruptura del esquema hogar/manutención de la revolución industrial, logramos sobrevivir prohibiendo el trabajo infantil, estableciendo salarios mínimos y un sistema social. Pero en el nivel nacional. Aún no hemos empezado ni a pensar en hacerlo en el plano internacional. Piense que hoy todo es global, menos la política».

El desafío político más complejo «que ya no veré, será volver a casar el poder con la política, que se han divorciado. El poder se ha hecho abstracto y trasnacional, pero la politica sigue jugándose en el campo del estado».

Aunque los estados a la vez se diluyan «siempre harán falta semáforos y comisarías de policía. Lo difícil es cómo introducir representación política a un nivel superior que el propio estado. Hay acuerdos supranacionales, como en medio ambiente, pero quien no lo firma, aunque sea el más contaminante como EEUU y China, está exento de cumplir. Apenas sólo el poder de la prensa está por encima».

Aristóteles en nuestro parlamento «no llamaría a esto democracia, la suya estaba pensada para instituciones antiguas. Y la actual no está pensada para un mundo globalizado, así que, si no se inventa una global para instituciones globales, no será democracia».

¿Cómo es una democracia global? «yo entreveo un nuevo tipo de instituciones supranacionales, pero no sé cómo hacerlo. Me recuerda a la Revolución Francesa, que sabían lo que querían pero no el cómo llegar. Hicieron falta guerras y experimentos y retrocesos para llegar a la ‘liberté et fraternité’».

¿Y la ONU y los acuerdos de gobierno global? «No hay tal: quien no firma un tratado puede violarlo. Mire la cuestión ecológica: Los dos paises mas contaminantes, EEUU y China, no firman y ¿los demás qué pueden hacer con sus programas? No hay ninguna institución, ninguna autoridad efectiva, quitando a lo mejor a los periodistas, que pueda hacer presión».

No hay valores pero sí grandes declaraciones que «es hipocresía barata: un 79% de los británicos dicen que salvar el planeta es lo mas importante, pero ninguno dice estar dispuesto a hacer algo. Utilizamos el clásico discurso de los valores, pero vacío, porque antes se sabía que requerían compromiso pero hoy nadie quiere un sacrificio».

Europa puede no ser ya referencia «sino más bien el asilo del mundo. Tenemos colonias, una colección de territorios separados, en los que hemos intentado introducir principios democráticos. Pero no creo que una mera colección de países demócratas hacen un planeta demócrata: Hay un paso importante entre lo nacional y lo global: Ése va a ser el desafío más grande, tal vez mortal, de esta generación».

Estados Unidos, en cambio, «es hoy en día el país más poderoso y, como tal, tiende ha convertir cualquier problema en un problema militar».

Sobre el pesimismo: «Los optimistas son quienes se contentan pensando que esto es todo lo que hay. A mí me llaman pesimista, pero no, estos creen que realmente los optimistas tienen razón. Yo, en cambio, creo que el mundo puede aún ser mejor».

El sociólogo más inquisitivo de la última década, pipa y escepticismo en ristre, ante su casita de profesor jubilado en Leeds


LEEDS. Bauman es una de las personas realmente interesantes con las que pasar hoy una tarde hablando y la presente tormenta anímica occidental es un motivo granado.

Por ahorrar la pretensión de pregunta, y así el espacio al teórico de esta "vida líquida" en que parece ahogarse la sociedad, bastará con enunciar de qué me habló hace meses en su casita de profesor jubilado en Leeds.
Sobre el estado nacional "es difícil conjugar en una democracia dos tipos de principios, el actual de las mayorías y el cultural de las minorías. Sólo separando a la persona del territorio, en otro tiempo, se puede ser un polaco en Inglaterra"

Europa como comunidad inacabada "Europa ha sido distinta que América, aquí unos están en casa y otros vienen, son invitados o tolerados, allí todos llegaron iguales. Como en la Europa abierta del siglo XVII y XVIII, a la que volvemos ahora con la fluidez de fronteras de Schengen".
La globalización "tiene aspectos positivos, pero en estos momentos estamos como a principios del XIX, cuando la industrialización rompió todos los estandares y empobreció a los hogares".

Urgen leyes supranacionales pues "de la ruptura del esquema hogar/manutención de la revolución industrial, logramos sobrevivir prohibiendo el trabajo infantil, estableciendo salarios mínimos y un sistema social. Pero en el nivel nacional. Aún no hemos empezado ni a pensar en hacerlo en el plano internacional. Piense que hoy todo es global, menos la política"
El desafío político más complejo "que ya no veré, será volver a casar el poder con la política, que se han divorciado. El poder se ha hecho abstracto y trasnacional, pero la politica sigue jugándose en el campo del estado.

Aunque los estados a la vez se diluyan "siempre harán falta semáforos y comisarías de policía. Lo difícil es cómo introducir representación política a un nivel superior que el propio estado. Hay acuerdos supranacionales, como en medio ambiente, pero quien no lo firma, aunque sea el más contaminante como EEUU y China, está exento de cumplir. Apenas sólo el poder de la prensa está por encima.
Europa puede no ser ya referencia "sino más bien el asilo del mundo... No se si una simple colección de paises demócratas hacen un planeta demócrata.
Edición de Luz & Sombras. Fuente original:_ http://pabloraulfernandez.blogspot.com/2010/05/bauman-hoy-todo-es-global-menos-la.html

28 may. 2010

Los Maestros Touraine y Bauman y su gran legado a la comunidad sociológica del mundo y a la humanidad

Los sociólogos Touraine y Bauman, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación.

Dos grandes y respetados MAESTROS de la Sociología son reconocidos con el Premio " Príncipe de Asturias" a la Comunicación. Sus trabajos de investigación y la publicación de cerca de 50 libros constituyen la base central de sus teorías en las Ciencias Sociales y las Ciencias Políticas: Los Movimientos Sociales y la Modernidad Líquida, nos brindan lo más extraordinario de sus conocimientos y dejan un gran legado a la comunidad sociológica del mundo y a la humanidad en su conjunto. Sus raíces están centradas en el Socialismo, aunque en sus años de senectud fundaron propuestas variadas y muy complejas, pero muy respetables. Nuestro saludo y reconocimiento a los Maestros Touraine y Bauman.
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Los sociólogos Touraine y Bauman, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación.

Madridpress.com Última actualización 27/05/2010.


Los sociólogos Alain Touraine y Zygmunt Bauman, "creadores de instrumentos conceptuales singularmente valiosos para entender el cambiante y acelerado mundo en el que vivimos", han obtenido el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010.

Esta candidatura conjunta se ha impuesto en la última votación al otro finalista de este galardón, el ejecutivo japonés Shigeru Miyamoto, considerado el padre del videojuego moderno.

Touraine (Hermanville-sur-Mer, 1925) se dio a conocer por desarrollar el término sociedad postindustrial y por sus análisis del movimiento social, mientras que Bauman (Poznan, 1925), que acuñó el término "modernidad líquida", ha centrado sus investigaciones en la estratificación social y en el movimiento obrero.
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El acta del jurado destaca que ambos sociólogos son representantes de "la más brillante tradición intelectual del pensamiento europeo" y que han creado, independientemente el uno del otro, instrumentos conceptuales singularmente valiosos "para entender el cambiante y acelerado mundo en el que vivimos".

Touraine, historiador y sociólogo, es autor de trabajos fundamentales sobre la sociedad postindustrial que han permitido entender e interpretar el "sentido profundo de las grandes transformaciones de nuestra época, ofreciendo a la vez una reflexión continua y enriquecedora acerca de los problemas derivados de una convivencia necesaria por encima de las diferencias humanas".

De Bauman, de origen polaco y nacionalidad británica, sociólogo y profesor universitario en distintos países, el acta del jurado destaca su estudio "a fondo la condición social del hombre postmoderno en un mundo inestable y de valores perecederos".En su decisivo análisis de esta realidad, Bauman ha acuñado el término de "modernidad líquida", "agudamente desarrollado en su obra homónima", destaca el fallo, que ha dado a conocer el presidente del jurado, el catedrático Manuel Olivencia.

El galardón, dotado con 50.000 euros y la reproducción de una estatuilla diseñada por Joan Miró, es el tercero que se falla este año tras los de Artes, que fue para el escultor estadounidense Richard Serra, y Ciencias Sociales, que recayó en el equipo arqueológico de los Guerreros y Caballos de Terracota de Xian.

En ediciones anteriores el galardón recayó, entre otros, en Hans Magnus Enzensberger, George Steiner, Umberto Eco, Jean Daniel, National Geographic, las revistas Science y Nature, Google y la Universidad Nacional Autónoma de México, que lo obtuvo en 2009.
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Los sociólogos Touraine y Bauman, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación.


ABC:- Jueves , 27-05-10 a las 18 : 40
Los sociólogos Alain Touraine y Zygmunt Bauman, de forma conjunta, se han alzado con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010. Competían en la recta final de este galardón, al que se han presentado 23 candidaturas de 13 países diferentes, con el japonés Shigeru Miyamoto, considerado el padre de los videojuegos modernos.
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Alain Touraine (Hermanville-sur-Mer, Calvados, 1925), uno de los patriarcas de la sociología del trabajo, en Francia, publicó en 1980 un ensayo titulado L’Après-socialisme (El Postsocialismo), proclamando el fin del mesianismo socialista. Su hija, Marisol, diputada socialista, lo convenció de no insistir en esa vía.Esa paradoja, aparente ilumina toda la obra de Touraine, que comenzó con un estudio clásico sobre la evolución del trabajo en las fábricas Renault (1945) y concluyó provisionalmente con libro destinado a «dar ideas» a la izquierda socialista (2008).

Entre ese medio siglo largo, Touraine ha publicado cerca de cincuenta libros, entre la sociología de la acción y pensamiento filosófico del trabajo sindical. Hasta 1980, cuando la unión de la izquierda se aprestaba a tomar el poder en Francia y Touraine ya estaba desencantado de casi todos los socialismos conocidos, el sociólogo trabajó esencialmente en el análisis de las condiciones de trabajo, en Chile y las Américas, Francia y Europa.

A partir de los años 70 del siglo XX, Touraine comienza a explorar otros terrenos de análisis: nuevos movimientos sociales (estudiantes de Mayo del 68, movimientos ecologistas y feministas). Para terminar analizando e intentando comprender las distintas crisis sociales y económicas de los últimos treinta años.

Raymond Aron contó en sus memorias su simpatía crítica hacia Touraine y sus reservas intelectuales hacia un sociólogo siempre tentado por la filosofía y el pensamiento, más líricos y menos científicos. Touraine había deseado que fuese precisamente Aron quien “dirigiese” su tesis doctoral (ya escrita). Y la relación entre los dos grandes maestros, si no fue fácil se percibe hoy como una encrucijada de los estudios sociológicos franceses.

El último Touraine, el de los últimos veinte años, ha seguido abierto a las evoluciones y metamorfosis de las sociedades americanas (su gran “debilidad”: en Chile descubrió su ciencia y el amor) y europeas (donde él comenzó a roturar los terrenos y debates abiertos con la irrupción de nuevos campos sociales, como el Islam francés y europeo). Al mismo tiempo, sus trabajos sobre los nuevos mundos de las mujeres, o las nuevas sociedades laicas, se enmarcan en un horizonte europeo, cuando nuestra civilización está agrietando las antiguas fronteras estatales, que el mismo Touraine comenzó a explorar estudiando la historia paralela de nuestra civilización industrial y la historia general del trabajo.

Por su parte, su homólogo polaco de origen judío Zygmunt Bauman (Poznan, 1925) ha centrado sus investigaciones en la estratificación social y en el movimiento obrero, así como en la naturaleza de la modernidad y la supuesta conexión de ésta y el Holocausto.

Miyamoto (Kyoto, Japón, 1952), el otro finalista, graduado en Arte y Diseño Industrial por la Universidad de Kanazawa, es actualmente director administrativo general del Área de Entretenimiento, Análisis y Desarrollo de Nintendo, compañía de la que forma parte desde 1977, y de la que también es el máximo responsable del Área Recreativa y de Desarrollo de Productos.El galardón, dotado con 50.000 euros y la reproducción de una estatuilla diseñada por Joan Miró, es el tercero que se falla este año tras los de Artes, que fue para el escultor estadounidense Richard Serra, y Ciencias Sociales, que recayó en el equipo arqueológico de los Guerreros y Caballos de Terracota de Xian.

En ediciones anteriores el galardón recayó, entre otros, en Hans Magnus Enzensberger, George Steiner, Umberto Eco, Jean Daniel, National Geographic, las revistas Science y Nature,
Google y la Universidad Nacional Autónoma de México, que lo obtuvo en 2009.
Edición de Luz & Sombras. Fuente original:_ http://pabloraulfernandez.blogspot.com/2010/05/los-sociologos-touraine-y-bauman-premio.html