16 jul. 2010

El fnomeno de la identidad cltral y sus necesidades politicas se manifiestan en la posicion de asumir una nacion propia como la que podria sr la nacion quechua, la nacion aymara, la nacion amazonica y la nacion costeña, con toda su vision ancestral y la presencia de la confederacion peruena no es nada descabellada..

Compendio de desestabilización, a la luz del caso boliviano

Por Hernando Calvo Ospina
No más golpes de las Fuerzas Armadas
 
Además de la “zanahoria” económica y de los “gruesos bastones” de la intervención militar (a los cuales el reciente golpe de Estado en Honduras acaba de ofrecer un inesperado baño de juventud), a Estados Unidos no le falta inspiración para contener las veleidades de emancipación política de sus vecinos del sur.
Uno de los métodos consiste en apoyar las reivindicaciones de emancipación política de las elites locales, cuyas “identidades” serían cuestionadas por… las políticas de redistribución de los gobiernos progresistas. Una estrategia utilizada en Nicaragua a comienzos de los años 80 (1). Y más recientemente, en Bolivia.
En diciembre de 2005, Evo Morales llegó a ser presidente de Bolivia. Apoyado por la pequeña burguesía urbana, el dirigente del Movimiento al Socialismo (MAS) sedujo también a las organizaciones indígenas, en una campaña en la que le dio gran importancia al discurso identitario (2). Pero el Estado plurinacional promovido por el MAS pronto suscitó una reivindicación inesperada: la de las elites locales que defendían un “separatismo social”, al cual abre la vía, según ellos, el proyecto de una nueva Constitución –que “da validez a diferentes niveles de autonomía: indígena, municipal y regional, sin definir su articulación” (3)–. Todo esto lleva a que Estados Unidos sostenga un movimiento que va de la defensa de las minorías oprimidas… a la posibilidad de desestabilizar a las autoridades bolivianas. 
Rápidamente, la estrategia estadounidense identificó al departamento de Santa Cruz como un objetivo prioritario: la economía de Bolivia depende de sus recursos naturales (especialmente los hidrocarburos, el oro y el hierro). Tan ricos en gas como en tierras fértiles, los departamentos de Tarija, Pando y Beni –que, junto con Santa Cruz, constituyen la región llamada de la “Media Luna”– se unieron prontamente a las reivindicaciones de Santa Cruz, cuya capital –homónima del departamento–, se convirtió en el centro de la oposición a Morales.
Dos meses después de haber entregado sus cartas credenciales, el 13 de octubre de 2006, Philip Goldberg, el embajador estadounidense en Bolivia, inició conversaciones con la oposición de la Media Luna. De 1994 a 1996, en el momento de la guerra de los Balcanes, este diplomático había dirigido las oficinas del Departamento de Estado en Bosnia. Más tarde, de 2004 a 2006, fue “jefe de misión” en Pristina, capital de Kosovo, donde, según Morales, “apoyó el separatismo de esta región con la consecuencia de miles de muertos” (4). Semejante pedigrí anunciaba más que el simple apoyo de los estadounidenses a las organizaciones políticas de la oposición “separatista”.
En Bolivia, “su trabajo no era un secreto para nadie –afirma Hugo Moldiz, abogado y director del semanario La Época–. Tampoco se escondía. El plan implementado estaba dirigido a provocar un estado de falta de gobernabilidad a partir de acciones violentas y mortíferas, que comprometían a las Fuerzas Armadas y a la Policía, con el objetivo de lograr la renuncia del presidente y la convocatoria a elecciones en las cuales ganaran los candidatos cooptados por la embajada”.
La operación se apoyaba especialmente en la acción de la Unión de Jóvenes de Santa Cruz (UJS) cuyos miembros se lanzaron contra todo lo que representaba el gobierno central, sin ninguna discriminación. Paralelamente, grupos de paramilitares asesinaron a cerca de treinta campesinos indefensos, en septiembre de 2008, antes de tomar posesión del aeropuerto de Beni, así como de los campos petroleros de Tarija y Santa Cruz. Sergio Espinal, oficial ya retirado, está convencido de que “su modo de acción permitía adivinar la existencia de consejos de expertos extranjeros así como la participación de paramilitares colombianos”. Peor aún, “la pasividad de las fuerzas armadas, que incluso se dejaron desarmar en los campos petroleros, demostraba que algunos de sus miembros formaban parte de la conspiración”.
 
Cerca de las elites de la “Media Luna”, los medios de comunicación privados no se quedaron de brazos cruzados: “la prensa informaba todos estos hechos no para condenarlos, sino para contribuir a un clima de inestabilidad y de miedo –informa un campesino cocalero, hoy diputado, Sabino Mendoza–. El mensaje que se transmitía era que si ‘Evo’ no renunciaba, podría estallar una guerra, con la intervención del ejército de Estados Unidos. Rumores, mentiras y exageraciones apuntaban a sembrar la confusión en el espíritu de aquellos que, como yo, apoyaban al presidente”.
Desde julio de 2007, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) era acusada de canalizar fondos para los grupos de oposición. El gobierno había logrado encontrar documentos que mencionaban la necesidad de financiar programas para “restablecer un gobierno democrático”. Un eufemismo bien conocido, explica la socióloga Cristina Guzmán: “Estas organizaciones, directamente o por intermedio de otras agencias, financian a varias Organizaciones No Gubernamentales (ONG), a las estructuras de la pretendida ‘sociedad civil’ y a los partidos políticos para que, bajo la bandera de los derechos humanos, de la libertad de prensa y empresa, alienten la hostilidad contra el gobierno”.
Durante todo ese tiempo, la oficina de Morales mantenía la descabellada cercanía… de una antena de la CIA, dentro mismo del palacio presidencial (vestigio de una época en que los gobiernos se preocupaban menos por la soberanía que por las buenas relaciones con Estados Unidos). “Era un servicio administrado por un general de la policía, denominado Centro de Operaciones Policiales Especiales (COPES), ¡que dependía directamente de la embajada de Estados Unidos!”, precisa Jorge Cuba, director de la Agencia Boliviana de Información (ABI).
Habiendo observado que un viento de internacionalización derechista soplaba sobre las brasas del separatismo local, Morales hizo desmantelar esa antena. Por otra parte, el 3 de noviembre de 2008 anunció que, por razones de “dignidad nacional”, la agencia ya no era bienvenida en Bolivia. En la víspera había expulsado a la organización estadounidense de lucha contra el narcotráfico, la Drug Enforcement Administration (DEA), al observar que sus prerrogativas parecían haber sido ampliadas con el apoyo de la oposición secesionista de la Media Luna, sin que eso entrara de ninguna manera en el marco de su misión oficial. Para terminar, el 11 de setiembre de 2008, en un momento en que la situación era extremadamente tensa entre el gobierno y la oposición, el presidente Morales declaró persona non grata al embajador de Estados Unidos.
Expulsión del embajador, límites impuestos a la USAID, partida de la CIA y de la DEA: extrañamente, la fiebre separatista dio signos de apaciguamiento, sin contar que Morales sigue obteniendo importantes éxitos electorales. Los más radicales abandonaron rápidamente toda reivindicación política y pasaron, sin pestañear, de la pretendida “defensa de la democracia” al proyecto de magnicidio. En efecto, para ellos había una sola opción: terminar con ese “indio” en la presidencia, así como con su vicepresidente Álvaro García Linera.
La operación fue conducida por el hombre de negocios Branco Marinkovic. Hijo de un paramilitar croata refugiado en Bolivia, presidía en ese momento el Comité Cívico pro Santa Cruz (CPSC) (5) y dirigía el Movimiento Nación Camba de Liberación (MNCL) que reclama la “independencia” de la Media Luna. En el sitio de Internet del MNCL puede leerse: “Antes de que corra la sangre al río, ¿no sería mejor separarnos como amigos para que cada nación gestione sus propios recursos y solucione sus propios problemas?”. A pesar de estos propósitos dulzones, Jorge Cuba piensa que, según Marinkovic, “la solución era transponer el escenario racista, religioso y secesionista de la guerra de los Balcanes a Bolivia”.
Precisamente, de esa región del mundo hizo venir Marinkovic a Eduardo Rózsa, que había participado en el conflicto desde las fuerzas croatas ultranacionalistas. Acompañaban a Rózsa: Michael Dwyer (irlandés), Arpád Magyarosi (rumano-húngaro), Elod Tóasó (húngaro) y Mario Tadic (croata), casi todos veteranos de la guerra de los Balcanes. “El plan se desarrollaba perfectamente, relata Cuba, hasta que un policía, ‘un indiecito’, como dirían ellos, se infiltró en el grupo. El 16 de abril de 2009, la policía llegó al hotel donde se encontraban y tres, que se negaron a entregarse fueron abatidos, incluyendo a Rózsa. Esa noche también murió el último proyecto de división de Bolivia”. En ese contexto, Marinkovic prefirió huir, encontrando una tierra para su asilo en Estados Unidos.
Una tela de araña de fundaciones y de ONG se aprovechaba así de su imagen de miembros intocables de la “sociedad civil”, para desestabilizar gobiernos (véase el recuadro). La  historiadora Villegas no lo duda: “Todas demostraron, en diferentes situaciones a través del mundo, que podían ser más eficaces que un ejército de la OTAN [Organización del Tratado del Atlántico Norte]”.
Probado en Bolivia, hoy el método parece haber sido adoptado también en Ecuador y en Venezuela. “Más allá de la Media Luna boliviana, analiza la historiadora ecuatoriana Adriana Villegas, en Venezuela alientan a los que desean la independencia del Estado de Zulia –que dispone de una de las más importantes industrias petroleras del mundo– y en Ecuador a los que tienen el mismo proyecto para la provincia de Guayas, principal puerto y centro económico del país. Además, al igual que Santa Cruz atrajo a su causa a otros tres departamentos (Beni, Pando y Tarija), el estado de Zulia hace lo mismo con los de Táchira y Mérida y en Ecuador el de Guayas con Manabí”.

1 Véase Maurice Lemoine, “L’autonomie perdue des Miskitos du Nicaragua“, Le Monde diplomatique, París, septiembre de 1997.
2 Los indígenas representan, oficialmente, el 60% de la población boliviana.
3 Franck Poupeau y Hervé Do Alto, “L’indianisme est-il de gauche?”, Civilisations, 58-1, 2009, http://civilisations.revues.org/index1971.htm
4 El Mundo, Madrid, 11-9-08.
5 Institución regionalista implementada por el departamento de Santa Cruz, con gran influencia del empresariado local
Edición de Luz & Sombras. Fuente original:_ http://www.eldiplo.com.pe/compendio-de-desestabilizaci%C3%B3n-la-luz-del-caso-boliviano

14 jul. 2010

Es decir de ls interes economicos las etnias nacionales n deberian contaminar mas de lo que ya hicieron, es decir injusticia atmosferica, mas para el mas vivo y fuerte y nada para el indefenso, ;“Los países desarrollados deben descolonizar la atmósfera para posibilitar una equitativa distribución del espacio atmosférico entre todos los países, según su población”

Lucha por el “espacio atmosférico”

por Tony Phillips
Cambio climático, ALBA y combustibles fósiles
Tony Phillips
La extracción de petróleo y de gas –cuyo empleo es una de las mayores causas de emisión de gases de efecto invernadero– resulta un factor fundamental de las economías de Venezuela, Bolivia y Ecuador. Sin embargo, la declaración resultante de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra (Cochabamba, abril de 2010) de la que estos países fueron protagonistas no hace mención de los combustibles fósiles.
 En diciembre de 2009, el mundo esperaba que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático celebrada en Copenhague (COP-15) proporcionara un principio de solución al calentamiento planetario (1). Pero como era previsible, Copenhague resultó un fracaso; sólo a último momento, los países desarrollados ofrecieron un trato, el mal llamado “Acuerdo de Copenhague”: fijar el tope del incremento de la temperatura promedio del planeta en 2ºC y el del contenido de carbono de la atmósfera en 450 ppm, a pesar de que los especialistas en temas climáticos de esos mismos países afirman que aun si se lograra alcanzar ese tope, la probabilidad de evitar que el calentamiento global aumente desenfrenadamente es de tan sólo el 50%. 
Por esa razón, las conclusiones de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra (CMPCC) convocada por el presidente de Bolivia, Evo Morales, y celebrada en Cochabamba del 19 al 22 de abril de 2010, llaman a “reconocer la necesidad de establecer un límite adecuado al calentamiento global y que (...) existe una probabilidad del 50% de que el daño provocado a la Madre Tierra sea totalmente irreversible”. Como señaló Pablo Solón, embajador de Bolivia ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y organizador de la CMPCC: “¿Quién mandaría a su propia hija en un avión que no tiene más que un 50% de probabilidades de aterrizar? Nadie” (2). En las propuestas de Bolivia y de los países miembros de la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA) se solicita un abordaje más conservador y holístico. Bolivia ya está sufriendo los efectos del cambio climático, especialmente sequías provocadas por el deshielo de los glaciares. 

Intereses contrapuestos


La fuente primaria de los gases de efecto invernadero son los combustibles fósiles: carbón, petróleo y gas. Si bien no existen grandes consumidores ni exportadores de carbón en América Latina, el petróleo es una de las principales industrias orientadas a la exportación en las naciones andinas que integran el ALBA. América Latina, en conjunto, es exportadora neta de recursos energéticos. Según la Agencia Internacional de Energía (IEA, por su sigla en inglés), en 2007 América Latina produjo 705 millones de toneladas de equivalente de petróleo (3) y exportó 136, de los cuales a Venezuela le correspondieron 184 y 119 respectivamente. Esta cifra, sin embargo, no incluye las exportaciones virtuales de energía utilizada por la minería, la fundición, la industria y la agricultura industrial de la región para la elaboración de productos de exportación. Pero mientras algunos países del ALBA son importantes productores de petróleo, sus niveles de emisiones de CO2 son bajos. 
La explotación de combustibles fósiles plantea entonces una interesante paradoja y un posible conflicto de intereses para los protagonistas del CMPCC miembros del ALBA. Situación que prácticamente no se mencionó en Cochabamba, aunque el 22 de abril, la ministra de Ecuador María Fernanda Espinoza hizo referencia en una conferencia de prensa a una propuesta de gravar el petróleo. En Venezuela y Bolivia, el foco está puesto en la nacionalización de la extracción de petróleo; en Ecuador, en cambio, el foco también está en el cambio climático. La iniciativa Yasuní-ITT, por ejemplo, constituye una innovación: se propone evitar la explotación de reservas de petróleo comprobadas existentes en el subsuelo del Parque Nacional Yasuní. El gobierno de Ecuador buscó financiación y Alemania ha prometido aportar fondos.

 

En ese sentido, en la conferencia de prensa que ofreció en la CMPCC, la ministra Espinoza se refirió al anuncio efectuado por el gobierno de Barack Obama respecto de que suspendería la ayuda prometida de 3 millones de dólares a Bolivia y de 2,5 millones de dólares a Ecuador. Los gobiernos de los dos países latinoamericanos interpretaron esa decisión como una acción punitiva por no suscribir el Acuerdo de Copenhague. En respuesta, la ministra ecuatoriana –experta en políticas ecológicas– anunció irónicamente que “Ecuador le daría a Estados Unidos 2,5 millones de dólares si ese país ratifica el Protocolo de Kyoto”.
El sacerdote Miguel D’Escoto, ex presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas, estuvo presente en Cochabamba. Allí, calificó a la CMPCC como “una verdadera inspiración” y “una respuesta a la farsa de Copenhague”. Ademas agregó que no esperaba demasiado de la ONU: “No quiero ser cínico, pero (…) ya no es posible reformar ni emparchar Naciones Unidas, es la organización más importante del mundo con potestad para ayudar a salvar a la especie humana y la Madre Tierra, pero para ello es necesario reinventarla”. 
El Presidente de Bolivia considera, por su parte, que aún debe darse una última oportunidad a Naciones Unidas. El 7 de mayo de 2010, Morales elevó el documento final de la CMPCC a la Secretaría General de Naciones Unidas. que lidera Ban Ki-moon. Éste expresó su satisfacción a Morales respecto de que se hubieran presentado las conclusiones de Cochabamba ante CMNUCC “el único foro universal donde todas las naciones y los pueblos se reúnen para resolver cuestiones climáticas” (4). No obstante Morales advirtió: “Si [el encuentro COP-16 de noviembre de 2010 que se celebrará en] Cancún es como el de Copenhague, Naciones Unidas perderá su autoridad moral frente a los pueblos del mundo”.

Petróleo bueno, petróleo malo


Para que la cumbre COP-16 que habrá de celebrarse en México resulte fructífera, será necesario abordar el tema de la mitigación mediante una combinación de reducción y/o eliminación de gases de efecto invernadero. América Latina tiene un rol clave que cumplir en ambas actividades, en particular a través de mejoras en el uso de la tierra para la agricultura y la silvicultura. Es probable asimismo que Venezuela sea el país latinoamericano que tenga más que perder si reducir las emisiones significa prohibir la explotación del petróleo no convencional.
Los yacimientos de petróleo varían en lo que respecta a la facilidad de acceso y la calidad del mismo, que puede ser convencional o no convencional. El derrame de petróleo ocurrido en el Golfo de México en abril de 2010 y los nuevos yacimientos frente a la costa de Brasil son ambos ejemplos de yacimientos marítimos de difícil acceso. Los que se descubrieron recientemente frente a las costas del sur de Brasil se encuentran situados a profundidades cercanas a los 7 kilómetros. Si bien las consideraciones vinculadas con el cambio climático ponen en cuestión la lógica de explotar yacimientos que entrañan semejante nivel de costos y riesgos, ni el gobierno de Estados Unidos ni el de Brasil tienen previsto suspender la extracción en aguas profundas.
En el caso de Venezuela, la clasificación del petróleo en convencional y no convencional podría revestir suma importancia. Las reservas de petróleo no convencional más grandes del mundo “[...] son las de petróleo extra pesado de la provincia de Orinoco, en Venezuela, y las [...] arenas bituminosas de la Cuenca Occidental del Canadá. Considerados en conjunto, estos recursos del hemisferio occidental son aproximadamente iguales a las reservas identificadas de petróleo crudo convencional de Medio Oriente” (4). Ambos países, por tanto, cuentan con reservas significativas desde el punto de vista estratégico pero contaminantes desde el punto de vista ambiental (5). En tiempos de cambio climático, el hecho de que Venezuela se encuentre situada sobre reservas de crudo no convencional de semejante magnitud seguramente será motivo de preocupación para el presidente Hugo Chávez.
Tanto en el caso de Canadá como en el de Venezuela, la decisión de explotar el crudo no convencional situaría a ambas naciones a la par de los proveedores de petróleo más poderosos del mundo: tal decisión podría significar tanto el auge económico como un desastre natural y, en relación con el cambio climático, la gota que derrame el vaso. Quizás, la pregunta concreta de los gobiernos canadiense y venezolano sea quién habrá de pagarles para que no exploten sus reservas de petróleo no convencional, pero debe recordarse que Venezuela no es un país desarrollado, mientras que Canadá sí lo es.  

Justicia climática

En su discurso ante Naciones Unidas, el presidente Evo Morales afirmó: “Los países desarrollados deben descolonizar la atmósfera para posibilitar una equitativa distribución del espacio atmosférico entre todos los países, según su población”. La “equitativa distribución del espacio atmosférico”, expresión perteneciente a la jerga del cambio climático, remite al derecho a desarrollarse a pesar de que implique contaminar. De acuerdo con la teoría de la justicia climática, el derecho a contaminar también se ve cercenado por la deuda climática histórica: quienes han agotado su espacio atmosférico son los países que históricamente fueron los mayores contaminantes. En consecuencia, naciones como Bolivia, cuya responsabilidad histórica es ínfima, deberían contar con un mayor “espacio atmosférico”. 
La lucha por el “espacio atmosférico” en el seno de Naciones Unidas podría ser un factor decisivo en lo que respecta a determinar si habrá de permitirse que Venezuela explote sus reservas de crudo no convencional en el marco del acuerdo petrolero por 16.000 millones de dólares que acaba de firmar ese país con China para explotar las reservas del Orinoco en forma conjunta; según lo establecido en el convenio, la producción se iniciaría en 2012 (6). 

1  Véase el dossier “Ultimátum a la Tierra”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, Buenos Aires, diciembre de 2009. 
2  Pablo Solón, “Climate headed for crash landing”, The Huffington Post, Nueva York, 8-12-09 (www.huffingtonpost.com). 
3  Véase OECD/IEA, Key World Energy Statistics 2009 (www.iea.org/textbase/nppdf/free/2009/key_stats_2009.pdf).
4  www.onepetro.org/mslib/servlet/onepetropreview? id=WPC-26188 
5  Véase “Incluso caro, el petróleo no es bueno para la ecología”, en El Atlas III de Le Monde diplomatique, Buenos Aires, 2009.
6  http://eleconomista.com.mx/industria-global/2010/04/19/china-venezuela-van-extensas-reservas-crudo-orinoco.
Edición de Luz & Sombras. Fuente original:_ http://www.eldiplo.com.pe/lucha-por-el-espacio-atmosferico