13 ago. 2010

Srs, La Democracia de siempre, el poder economico, politico, Religioso Ahora hay que sumarle lo de Genero, sobre El Poder Civil, no seria mejor que no se envie al emisarios de los que detentan el poder para , darnos mensajes de engaña muchachos y realizen su trabajo por lo menos mediana o regularmente bien, en donde EL ESTADO DEBE PREOCUPARSE DE QUE LLEGUE EL BIENESTAR SOCIAL A LA POBLACION y esto es haciendo cumplir a estos consorcios transnacionales en el pago de Canon, sobre canon, el canon medioambiental, el canon social y hacerla transparente apara su fiscalizacion y que podamos usar nuestro derecho de HABEAS DATA, el estado debe cumplir la Ley, Srs, deber ser un estado con una vision, mision, humana. Entonces no deben de buscar excusas ni pretextos para justificar su incapacidad o que se sus intereses sociales estan delante de los interes de nuestra Nación,

Actualidad :::: Dramática negociación en La Convención entre Ejecutivo y líderes radicales

Camisea al Rojo Vivo

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Instantáneas que registran tensos momentos entre ministro del Ambiente Antonio Brack y el presidente del Comité Central del Paro de La Convención, Beltrán Serrano.
El premier Javier Velásquez Quesquén salió ileso de La Convención y con un acuerdo de palabra bajo el brazo, tras horas de tensa negociación con los levantiscos dirigentes cusqueños, el lunes 9 último. Hubo alivio cuando el helicóptero M-17 del Ejército despegó finalmente de Quillabamba con el Premier, cuatro ministros de Estado y un sacerdote, rumbo al Cusco, al filo del atardecer. El acuerdo puso fin a 14 días de paro en la provincia cusqueña en contra de la exportación del gas y la construcción del “loop selva” de 163 km, pues se teme afecte al santuario Megantoni. Recién entonces la delegación gubernamental juntó las manos y los rostros se iluminaron con una ancha sonrisa. “Sipán” estuvo particularmente tenso durante el viaje de ida, concentrándose en los apuntes y mapas a pesar del ruido atronador de los rotores. Ni tuvo ganas de pasar a cabina cuando se sobrevoló Machu Picchu, a diferencia de la ministra de la Mujer, Nidia Vílchez. Acompañaban al premier los ministros de Energía y Minas, Pedro Sánchez, del Interior, Octavio Salazar, del Ambiente, Antonio Brack, y el presidente de la Comisión Episcopal, monseñor Miguel Cabrejos.

Algunos temían que se estaban metiendo en la boca del lobo.
El helicóptero se dirigió a la localidad de Kiteni, pequeño caserío ubicado en un recodo del río Alto Urubamba, donde se ubica la estación de bombeo PS 2 del gasoducto.
La zona fue escenario de múltiples episodios de violencia a partir de las Fiestas Patrias, cuando un grupo de revoltosos intentó tomar la estación de bombeo y cerrar las válvulas, con lo cual hubieran cortado el suministro de gas a la costa.
Las acciones de sabotaje se multiplicaron a lo largo del gasoducto la semana pasada como regreso de polvora.

La fibra óptica vital para el funcionamiento del sistema fue cortada en los puntos KP 128 y KP 150 en días sucesivos. También fueron asaltados los campamentos KP 77, 126, 128 y la estación de comunicaciones en Peladilla.
El sábado 31 de julio, el gobierno decretó el Estado de Emergencia en la provincia de La Convención y envió 350 efectivos para resguardar la infraestructura.
El miércoles 4 de agosto, una nueva refriega entre los manifestantes y las fuerzas del orden produjo dos heridos de bala y pareció ser la antesala de otro “baguazo”.
Ante los hechos de violencia, el premier canceló el viaje a la zona para negociar personalmente con los dirigentes regionales una solución al conflicto.
En cambio, Velásquez Quesquén, con los titulares del MEM, Interior y del Ambiente, se presentó voluntariamente al Congreso y forzó el debate sobre Camisea en el hemiciclo. Fueron 6 extenuantes horas.

El jefe del gabinete afirmó en el Congreso que el Estado no negociaría con los revoltosos mientras no depusieran la medida de fuerza. “No repetiremos el error de Bagua”, aseguró.
El jefe del gabinete tampoco pisó el palito tendido por la congresista Yaneth Cajahuanca de Unión por el Perú (UPP), para quien cada paso del contrato de Camisea fue producto de “aceitadas”.

“A las damas ni con el pétalo de una rosa”, se limitó a responder “Sipán”.
Un tenso compás de espera se produjo a partir de entonces a ambos lados de la cordillera, cada una de las partes atrincherada en su posición.
El fin de semana, monseñor Cabrejos viajó a Quillabamba para ablandar el terreno. El presidente de la Comisión Episcopal se reunió en la Casa de Retiro de la Iglesia del distrito de Santa Ana con más de 100 dirigentes y se produjo el milagro. El comité de lucha anunció una tregua.
Un contingente policial fuertemente apertrechado recibió a la delegación gubernamental al momento de aterrizar en Kiteni. El colegio Miguel Grau fue escenario del primer debate. La decisión de ir primero a Kiteni y luego a Quillabamba partió de una estrategia política.
En Kiteni solo se encontraban los representantes de las distintas comunidades de la zona, mas ninguna de las cabezas principales promotoras del paro. Luego de dos horas de diálogo se fijó las pautas de los principales temas.

Velásquez Quesquén aseguró que el futuro gasoducto Sur Andino será exclusivo para consumo interno y no se alterará en absoluto la Reserva de Megatoni, por donde pasará el ducto de manera subterránea 500 metros a la redonda.
La población propuso disponer de seis técnicos ambientalistas elegidos por ellos mismos para que monitoreen el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto. El ejecutivo dio el sí.
Con los ánimos hasta el tope, los ministros despegaron rumbo a Quillabamba para la prueba de fuego. En el cuartel del ejército “Pachacútec” los esperaban Beltrán Serrano, presidente del comité de paro, Ricardo Gómez, presidente del Comité Central de Lucha de la provincia de La Convención y Maximiliana Puma Huamán, secretaria general de la Federación de Trabajadores de Quillabamba.

Fueron cuatro horas de debate. Velásquez Quesquén anunció que en enero se iniciará la construcción de un ramal del gasoducto que desembocará en Quillabamba y una planta de fraccionamiento de gas en Kepashiato, valorizada entre 13.5 y 25 millones de dólares, que será construida con aportes equitativos del gobierno central, gobierno regional y la Municipalidad de La Convención para garantizar gas licuado de petróleo (GLP) para el uso doméstico.

Desde el fondo de la sala se escuchó: “Y tendremos gas barato para cuando me muera”. El barullo empezó a armarse, pero el premier tenía el as bajo la manga: anunció que hasta que se construya la planta, REPSOL venderá el balón de gas en Quillabamba al mismo precio que en Lima, a S/. 33 y ya no a S/. 55.

Velásquez Quesquén aseguró que no se alterará la Reserva de Megantoni. El escándalo estuvo a punto de estallar cuando Beltrán Serrano, cabeza del paro, interrumpió la mesa y acusó al ministro del Ambiente diciéndole: “Usted cuando no era ministro era ecologista, ahora que es ministro usted ya se olvidó de serlo”.
Enérgico Brack Egg pidió que el dirigente se retractara. Durante el crispado intercambio de palabras el ministro saltó como un resorte y se dirigió hacia Beltrán, quien pensó que lo atacaría haciendo un ademán de defensa, pero en lugar de un puño encontró una mano tendida: “Yo soy un caballero y le vengo a dar la mano para expresarle mis respetos”, dijo el titular del Ambiente. Los ministros y los pobladores aplaudieron el cese del tenso momento.
La exportación del gas, reclamo central del paro, terminó por solucionarse a medias. El Primer Ministro indicó que “el gas del lote 88 será de uso exclusivo para todos los peruanos”. Además, recalcó que el gas para la exportación provendrá del lote 56.
Ricardo Gómez, presidente del comité central de lucha de La Convención, aceptó las propuestas de Velásquez Quesquén. Sin embargo señaló que suspenderán el paro solo por 30 días, hasta el 9 de septiembre próximo.

La población de La Convención, jurisdicción donde se encuentran los yacimientos de gas de Camisea, ya está curtida de promesas. En el lugar donde se produce el gas, el balón de GLP es uno de los más caros del país, y ni cuenta con electricidad suficiente.
En junio del 2008, el entonces Premier Jorge del Castillo prometió la construcción de la reclamada planta de fraccionamiento. En diciembre del mismo año, su sucesor en la PCM, Yehude Simon y el actual titular del MEM, Pedro Sánchez, aseguraron que ya se contaba con los estudios de pre-factibilidad del proyecto.
“Se trata de un gran paso”, afirmó César Guzmán-Barrón, director del centro de Análisis y Resolución de Conflictos de la Pontificia Universidad Católica del Perú. “Es importante que el primer acuerdo sea en beneficio de las comunidades locales”.
La PUCP dirigió la Defensoría de Camisea durante la construcción del proyecto, una exigencia de la fuente de financiamiento, el Banco Interamericano de Desarrollo. “Los proyectos deben tener rentabilidad económica pero también social”, enfatizó.

Sin embargo, la construcción de la pequeña planta de fraccionamiento tomará varios años en ejecutarse. Está condicionada al tendido del segundo ducto –trabado en el paso del Megantoni–, y carreteras que permitan sacar el producto para su distribución.
La propia ubicación de la planta de fraccionamiento del Kepashiato será materia de mayores estudios debido a su lejanía. Supuestamente la producción atendería la demanda local de GLP de toda la región Cusco, unos 20,000 barriles diarios. La demanda nacional es de 300,000 barriles diarios.

El ex viceministro de Energía, Pedro Gamio, considera otras alternativas igualmente viables, como una planta de gas comprimido o de regasificación del gas licuado producido en Melchorita, Cañete, a través de un esquema de instalaciones modulares. “La fábrica de cemento de Cashimayo en el Cusco, por ejemplo, hace tiempo pide gas”, recordó.
La protesta puso sobre el tapete el destino de los ingentes recursos del canon de Camisea. Entre el 2004 y el 2009, el canon al Cusco fue de S/. 700 millones, 35% para la región, 42% para la provincia de La Convención y 19% para el distrito de Echarate. Según Ricardo Briceño, presidente de la CONFIEP, el Cusco recibe S/. 2.5 millones de canon diarios. La población de la provincia de La Convención apenas supera las 165,000 almas.

JVQ dijo que se realizará una auditoría sobre el uso adecuado de los recursos del canon, iniciativa de Guzmán-Barrón, reconoció. Sin embargo, el problema es más complejo. El problema no es de corrupción necesariamente, sino de falta de capacidad de gestión.
Y, por cierto, de promesas incumplidas. El gobierno y el Consorcio Camisea ofrecieron beneficios extras al margen del canon después de los cinco derrames producidos, y cuyos incumplimientos hoy pasan la factura.

La bandera de lucha de “no a la exportación del gas” se alimenta de la percepción en la población que los beneficios directos del gas los saltan a la garrocha. “El Estado debe preocuparse de que el canon llegue a la población en servicios básicos como energía, educación, salud y vialidad”, dijo Guzmán-Barrón. “Si así fuera, el premier Velásquez Quesquén no tendría que prometer lo que ya fue promesa dos años atrás”. (Información: Oscar Valiente)
Edición de Luz & Sombras. Fuente original:_  http://www.caretas.com.pe/Main.asp?T=3082&S=&id=12&idE=892&idSTo=0&idA=47942

6 ago. 2010

En el corazón de un giro planetario

Por André Bellon
Debilitamiento del mundo unipolar
 
Aquello que algo apresuradamente resumieron con la palabra “globalización” o el término muy ideológico de “mundialización” fue en realidad mucho más contradictorio de lo que creen sus chantres. Éstos quisieron imponer una lectura apologética de la historia contemporánea, olvidando o despreciando el pasado, ignorando las líneas de oposición que afectaban el período, minimizando o presentando como arcaico cualquier cuestionamiento al nuevo orden. 
Sin embargo, otra interpretación es posible. Robert Bonnaud, analista de los giros históricos, explica: “Durante el siglo XX, la historia se descentró, se desoccidentalizó. La expansión e incluso la innovación estaban mucho mejor distribuidas. Estaban... porque a partir los años 70 y 80, la situación evolucionó en sentido inverso… ¿Se trata, para las tres cuartas partes de la humanidad, del fin de la historia?” (1). De hecho, la invención del discurso sobre la globalización tuvo como principal función legitimar la dominación financiera occidental, bajo el manto de un amable y natural mundialismo.
Un doble desconocimiento se encuentra en el corazón de este discurso: por un lado, la actual globalidad no es en esencia sino la globalidad muy coyuntural de las cuestiones financieras; por el otro, la unidad planetaria de los fenómenos históricos no es una novedad. Hace ya un siglo y medio, el historiador y filósofo francoitaliano Joseph Ferrari escribía: “En mi Historia de las revoluciones de Italia, mostré cómo los más diversos Estados iban por el mismo camino, sin saberlo… (Intento confirmar) estas generalizaciones explicando el mundo a través de China” (2). Toda época sería así una suerte de mundialización o, más precisamente, de mundialidad. La única cuestión sería saber entonces cuáles son los fenómenos mundiales dominantes, y a quiénes benefician.
De un modo bastante iconoclasta, el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) planteó en 2008 la cuestión central: “¿La mundialización es un factor de paz? Algunas conclusiones explican tanto las actuales relaciones como los conflictos pasados: “Cuanto más abiertos son los países al comercio internacional, mayor es su conflictividad. El comercio bilateral entre dos países disminuye la probabilidad de una futura guerra entre esos dos países. El comercio total multilateral entre esos dos países y el resto del mundo aumenta la probabilidad de una futura guerra entre ellos. No existe una relación clara y evidente entre comercio mundial y prevalencia de conflictos (1870-2001)” (3).
 
El debilitamiento del mundo unipolar a fines del siglo pasado y la aparición en la escena comercial de nuevos países demográficamente dinámicos (Brasil, China, India, Sudáfrica…) acentúan hoy los enfrentamientos tanto más cuanto que el neoliberalismo transforma los bienes esenciales en recursos escasos: agua, tierras cultivables, hidrocarburos, etc.
Desde luego, la solidez y la preeminencia de los intereses occidentales pudieron alimentar las ilusiones respecto de un relativo equilibrio del mundo. Los intercambios transatlánticos continúan siendo el principal motor de las relaciones comerciales internacionales, y la potencia estadounidense parece garantizar cierta estabilidad. Pero el mundo unipolar surgido de los años 90 reveló contradicciones hasta entonces ocultas.
Los sucesivos planes de reactivación pusieron en evidencia la inestabilidad de la economía estadounidense. Desde 2003 y su intervención en Irak, Estados Unidos, debilitado, vive el fracaso del hard power militar. Los recursos presupuestarios ya no pueden responder a la situación y las mismas fuerzas armadas sufren una suerte de crisis; el equipamiento de la US Air Force, la Navy y los marines es cada vez más viejo y el costo de mantenimiento más alto. Aparentemente, la “política del garrote” ha dejado de ser realista, aun cuando no haya que descartar una intervención en Irán, ya sea directa o a través de Israel; además, los regímenes que servían de relevos locales, como el de Egipto o Argelia, parecen debilitarse. 
La tradicional alianza transatlántica parece profundamente sacudida, e incluso el comercio, garante teórico de buenas relaciones, está decayendo. Así, el Consejo Económico y Social francés comprueba: “Las diferencias comerciales que enfrentan en particular a Estados Unidos con la Unión Europea se caracterizan cada vez más por la no implementación de las decisiones arbitrales del órgano de resolución de diferendos de la Organización Mundial del Comercio” (4). Lo que lleva a preguntarse por una armonía hasta entonces presentada como históricamente evidente. “Estados Unidos y Europa, ¿pertenecen hoy a dos mundos diferentes? El debate sobre el vínculo transatlántico suele derivar en un debate sobre la perennidad de la comunidad de valores entre ambos continentes” (5), observaba en 2005 Axel Poniatowski en un informe de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Nacional” (6).
Europa misma, pese al gran avance en el crecimiento de su mercado único, es objeto de fuerzas centrífugas. Si bien un aumento muy sensible del comercio interior acompañó la formación de la Unión hasta 1990, el crecimiento del comercio intracomunitario es actualmente, a pesar de su ampliación a 27 miembros, menos sostenido que el de las exportaciones destinadas a países que no forman parte de la Unión Europea. Incluso el comercio en el seno de la zona euro disminuyó notablemente (7).
 
Paralelamente, las relaciones políticas internas en la Unión cambiaron profundamente. Desde la caída del Muro de Berlín en 1989 y la ampliación de la Unión en 2004 a países de Europa del Este, Alemania se encuentra en el centro geoestratégico del Viejo Continente. Símbolo de su importancia: integra el grupo de contacto sobre la cuestión nuclear en Irán (8). La Corte Constitucional alemana de Karlsruhe le dio a esta situación un sentido jurídico al aceptar el Tratado de Lisboa, reservándose medidas destinadas a “asegurar la efectividad del derecho de voto y preservar la autodeterminación democrática” (9), afirmando a la vez la existencia y la perennidad del pueblo alemán, así como la inexistencia del pueblo europeo.
La Unión Europea vive de hecho entre una aparente profundización de su cohesión y el desarrollo de sus contradicciones internas. Así, en el mismo momento en que los dirigentes europeos fuerzan el nacimiento de un Tratado de Lisboa –hijo de los años 90–, Joschka Fischer, ex ministro alemán de Relaciones Exteriores, anuncia el final de época declarando: “Hoy ya no introduciríamos el euro. Nos volvimos gaullistas... Vemos cada vez más a Europa como un medio, no como un proyecto” (10). 
Todos estos acontecimientos permiten percibir reequilibrios y pensar que la Unión Europea, un duopolio Estados Unidos / China y una transformación del G8 en G20 posibilitarán gestionar el mundo sin cuestionar la “buena gobernanza”. Pero el mundo se encuentra a la vez en un intento por mantener esta estabilidad y en una dispersión que la contradice.
Un rompecabezas de alianzas de geometría variable caracteriza la oscilación entre un antiguo equilibrio y otro en construcción. Frente a la globalización financiera, regresan las estrategias nacionales, un patriotismo económico y social como en Alemania o Rusia, e incluso una dimensión más contestataria del orden global en América Latina.
Los grupos de Estados ligados por acuerdos oficiales se multiplican: paralelamente a la Unión Europea, se celebraron el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN). China es hoy el primer socio comercial de Japón, y este último realiza la mitad de sus intercambios externos con la región que se extiende de Corea del Sur y China a Australia. Al mismo tiempo, el grupo compuesto por Brasil, Rusia, India y China (BRIC) reivindica oficialmente un nuevo equilibrio internacional; se estima que “su peso total en la economía aumentará del 10% en 2004 a más del 20% en 2025” (11).
Estas nuevas solidaridades sostienen y critican a la vez el orden dominante, tal como lo muestran los fracasos de la Ronda de Doha sobre el comercio y la Cumbre de Copenhague sobre el clima. De manera más radical, surgen nacionalismos económicos que se oponen a este mismo orden. Así, la Organización de Cooperación de Shangai (OCS) (12) exhibe, desde luego, objetivos económicos, pero adquiere un aspecto muy político organizando ejercicios militares ruso-chinos que simulan lo que se parece a un desembarco en Taiwán.
En otro continente, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) agrupa a países de América Latina y el Caribe que se oponen a la tradicional dominación estadounidense. Afirmando el principio de la soberanía popular, cuestionan la dominación del dólar con la creación del Sistema Único de Compensación Regional (SUCRE), moneda común adoptada el 16 de abril de 2009. El nacimiento de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) marcó en particular la toma de autonomía de Brasil.
En el nuevo “mundo multipolar”, los mismos actores pueden ser a la vez aliados y opositores. Así, Rusia y China –ambos miembros del BRIC y el Grupo de Shangai– aceptan el discurso antiterrorista de Washington… manteniendo lazos con Teherán. Pekín, que garantiza el dólar con sus compras de bonos del Tesoro estadounidense, menciona reiteradamente la posibilidad de una moneda asiática, y la vinculación del yuan al dólar. Brasilia mantiene buenas relaciones con Washington, pero también con La Habana, y apoya el acceso de Teherán a la energía nuclear para uso civil. Luchando en su país contra la jerarquía católica, en nombre de la laicidad, el presidente venezolano Hugo Chávez expresa su apoyo al régimen teocrático de Mahmud Ahmadineyad. Gran amigo del jefe de Estado Luiz Inácio Lula da Silva, el boliviano Evo Morales cuestiona el papel del G20… en el cual Brasil desempeña un rol importante.
Tratando de reaccionar contra la voluntad de emancipación, las fuerzas conservadoras apoyan el golpe de Estado en Honduras, amenazan a Venezuela o se alegran del retorno de la derecha en Chile. Las ilusiones se multiplican respecto de una mundialización más moral, más social o ecológica y más equilibrada. Si bien el orden existente dispone de medios para perdurar, la crisis ideológica del mundialismo y su epicentro Estados Unidos debilitan la confianza de la que aún goza; la crisis financiera desatada en 2008 lo ha demostrado.
Las alianzas nuevas o potenciales que reflejan la búsqueda de un nuevo paradigma son demasiadas como para que se las pueda considerar marginales. El historiador y cronista William Pfaff, especialista en política exterior estadounidense, establece un paralelo entre el triunfo de la oposición socialdemócrata en Japón, la elección de Obama en Estados Unidos y el debate desarrollado en el Reino Unido sobre el futuro de las relaciones transatlánticas (13). A esta lista pueden sumarse muchos posicionamientos nuevos tales como la evolución de la diplomacia alemana, los nuevos contactos entre Rusia y Polonia, las reorientaciones estratégicas de Turquía (14)… Así se perfila, según Joseph Ferrari, una nueva mundialidad, es decir, un vínculo objetivo entre actores aparentemente dispersos.


1  Robert Bonnaud, Y a-t-il des tournants historiques mondiaux?, Kimé, París, 1992.
2  Joseph Ferrari, La Chine et l’Europe. Leur histoire et leurs traditions comparées, Librairie académique, París,1867.
3  CNRS, Instituto de Ciencias Humanas y Sociales, 14-4-08. 
4  Consejo Económico y Social, Dictamen del 24 de marzo de 2004 a partir del informe de Michel Frank, París.
5  El abandono del escudo antimisiles puede analizarse también como un interés menos prioritario de Estados Unidos respecto de Europa.
6  Informe 2.567 del 11-10-05.
7  La parte del comercio exterior intrarregional de los 15 representó hasta el 66% en 1990; era del 61% en 2004. Dentro de la zona euro, este indicador pasó del 55% en 1990 al 51% en 2004.
8  Este grupo está integrado por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, todos ellos potencias nucleares, más Alemania.
9  Fallo del 30 de junio de 2009 sobre la constitucionalidad del Tratado de Lisboa.
10  Citado por Arnaud Leparmentier en Le Monde, 16-7-09.
11  “BRIC II et la croissance Big-Bang”, Rediff.com, 10-11-04.
12  La OCS, también llamada Pacto de Shangai, agrupa a Rusia, China y varios países de Asia Central.
13  “Notes sur une tentative de révolte”, 5-9-09, www.dedefensa.org.
14  Wendy Kristianasen, “El mundo visto desde Ankara”, Le Monde diplomatique, ed. Cono Sur, Buenos Aires, febrero de 2010.

Edición de Luz & Sombras. Fuente original:_ http://www.eldiplo.com.pe/en-el-coraz%C3%B3n-de-un-giro-planetario