3 oct. 2010


Fin de fiesta para más de lo mismo

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Llegó a su fin el proceso electoral y la sensación es que se perdió una nueva oportunidad para, desde la política, saber qué rumbo tomará nuestra ciudad y departamentalizada región. Es decir, en lugar de usar este espacio electoral para saber hacia dónde vamos, cómo lo haremos, en qué plazos, etc. nuestra pseudo clase política hizo todo lo contrario.
Las razones de ese sinsabor son varias; en primer lugar, por la abultada cantidad de candidatos. Como se ha dicho reiteradamente, esa es una muestra de la aún debil institucionalidad de nuestro país y región en particular, y aquí no vale el argumentos que eso es sinónimo de amplitud democrática sino todo lo contrario; es decir, seguimos repitiendo la maligna fórmula de intervenir en estos procesos a través de organizaciones famiamicales, franquicias o vientres de alquiler que se disuelven inmediatamente finalizado el proceso. Eso no hace más que confirmar que, sin pudor alguno, el único interés electoral pareciera ser el crematístico.

Otro elemento que aumenta la desazón son los planes de gobierno. A nuestro parecer, ninguno sintoniza con la revolución comercial y urbana que viene experimentando Arequipa desde hace varios años, ninguno se engancha a este proceso para hacer que esa transformación también sea social y por tanto más incluyente. Por ejemplo, ningún plan de gobierno provincial nos ha planteado qué Arequipa queremos al 2020 ó 2025, no sabemos qué ciudad deseamos construir, si de servicios, turística, agroindustrial, minera, etc. En el plano regional, se repite la misma ausencia, pues ninguna propuesta ha planteado temas medulares en relación a nuestro futuro mediato. No sabemos, por ejemplo, cuál será el patrón productivo de nuestra departamentalizada región, qué hacer con el actual proceso descentralista que hace agua por todos lados; no se ha discutido cómo construir un auténtico modelo macroregional, única garantía para pensar en serio un desarrollo sostenible, etc.

Es decir, al contrario de lo que ha ocurrido en la capital, ésta ha sido una coyuntura electoral donde han faltado ideas y estrategias que, en el fondo, es lo que dan sustento a las ideologías. Nuestras elecciones han estado contaminadas por las encuestitis y debatitis; es decir, manipulación de preferencias y presentaciones abultadas de candidatos que raudamente tenían que exponer, en lugar de planes, promesas muchas de ellas totalmente demagógicas y alucinadas.

Vista así las cosas y basándonos en algunos pronósticos de encuestadoras serias, lo que tendremos para los próximos años en nuestra ciudad, es, en lo provincial, un gobierno de una agrupación coyunturalista, con cierta experiencia distrital que, por lo menos, garantizará el cuidado ornamental de la ciudad y nada más.

En lo regional, la cosa pinta más gris, pues lo que tendremos es el más rancio continuismo de una agrupación que dice llamarse tradicional por la fidelidad que le guarda a sus amigotes y familiares con los que le gusta gobernar. Esto con un agregado inicuo: haberse unido al achoramiento nacionalista.

Son estos actores, unos cuasi nuevos y otros ya con olor a naftalina por sus años en el poder y por sus ideas, los que manejarán Arequipa los próximos años. Es decir, con esos resultados, el fin de fiesta electoral resulta tristón ya que tendremos un poco más de lo mismo. Suerte para los nuevos, provecho para los que repiten el plato.

Edición de Luz & Sombras. Fuente original:_ http://blog.pucp.edu.pe/item/112497/fin-de-fiesta-para-mas-de-lo-mismo

30 set. 2010


DISCURSOS EXCLUYENTES E INCLUSIVOS

Sinesio López Jiménez
Hegemonizada por la extrema derecha, Lourdes se equivocó de escenario. Ella creía que iba a la guerra cuando se trataba sólo de un debate político e intelectual. Las diferencias son radicales. Mientras la guerra trata al otro como enemigo al que hay eliminar a través del arma, el debate político-intelectual considera al otro como adversario al que hay que integrar a través del discurso. Esa confusión de escenarios explica la estrategia de Lourdes en el debate del lunes pasado: Polarizar para excluir. La argumentación central de Lourdes es la siguiente: Susana Villarán es una candidata políticamente inaceptable porque está asociada con Patria Roja, el Sutep, el humalismo y …el terrorismo. Patria Roja, el Sutep, el humalismo constituyen un peligro para el país, esto es, son enemigos porque traen inestabilidad y atraso. Ergo, hay que acabar con ellos.
El discurso de la extrema derecha es excluyente y es tan viejo como la conquista y la colonia que diferenció la república de españoles de la de indios para oprimirlos y expoliarlos. Los movimientos nacionales (indígenas, mestizos y criollos) de la independencia no lograron sustituirlo por un discurso hegemónico e integrador y por eso continuó en la república criolla del siglo XIX, en la oligárquica del siglo XX y sigue en la neoliberal de hoy. En la república oligárquica, a la exclusión de los indios, mestizos y cholos se añadió la del Apra y la de la izquierda marxista, los nuevos demonios de la derecha de entonces. El artículo 53 de la Constitución de 1933 excluyó al Apra y al Partido Comunista acusándolos de ser partidos internacionales. Los defensores a ultranza del neoliberalismo extremo pretenden hoy excluir a Patria Roja, al humalismo, a los partidos de izquierda en general, al Sutep, a los sindicatos y a los movimientos sociales, acusándolos (obviamente con mentiras y calumnias) de ser socios del terrorismo.
¿Es ganador el discurso excluyente de la ultraderecha en el contexto peruano de hoy? Mi hipótesis es que ese discurso está condenado al fracaso por varias razones. En primer lugar, el Perú, pese a sus deficiencias, es ya un país de ciudadanos que demanda derechos y asume responsabilidades y que ha llegado a ser tal superando una serie de exclusiones (de género, de edad, de raza, de cultura, de alfabetismo, etc). En segundo lugar, existe una sociedad civil, no tan vigorosa pero significativa, conformada por organizaciones, asociaciones y redes sociales múltiples que constituyen espacios de integración y de cohesión social. En tercer lugar, existe un régimen democrático que, más allá de sus debilidades, es aceptado por la mayoría de los ciudadanos como la mejor forma de gobierno. Su vigencia implica el pluralismo, la tolerancia y la integración. Finalmente, creo que la mayoría de los peruanos, desgarrada por una serie de contradicciones y fracturas de todo tipo (nacionales, sociales, regionales, raciales, culturales, etc) y traumada por la reciente guerra fratricida, no está dispuesta a reproducirlas ni siquiera en el discurso.
En el actual contexto social y político son los discursos incluyentes e integradores los que tienen éxito. Por eso, Susana ganó el debate del lunes pasado. Mi hipótesis es que su discurso empata más con el espíritu y con las demandas de integración de la gente. Hay diversas maneras de construir discursos de integración. La de Susana es comunitarista-liberal que deja de lado las contradicciones y las diferencias para afirmar la unidad. Yo prefiero los proyectos hegemónicos que toman en cuenta las contradicciones y las diferencias, las resuelven mediante propuestas culturales y políticas y las expresan en un discurso integrador como el de Haya y el de Mariátegui (el que pensaba, el de los Siete Ensayos) de los 30. Es una lástima que Lourdes se haya dejado arrastrar por un discurso excluyente cuando ya estaba instalada en un discurso pluralista y competitivo. 
Edición de Luz & Sombras. Fuente original:_ http://blog.pucp.edu.pe/item/112217/discursos-excluyentes-e-inclusivos