31 dic. 2010


A la derecha de Cervantes

por Osvaldo Gallone
El gallego Gonzalo Torrente Ballester fue durante decenios un escritor casi secreto: sus libros prácticamente no se vendían y la repercusión crítica de ellos era casi nula. Pero tardíamente las cosas se pusieron en su lugar y el reconocimiento a su excepcional talento literario se prodigó sin ambages. Por último, la adaptación televisiva de su trilogía Los gozos y las sombras en la década de 1980 terminó por otorgarle el premio más esquivo e inesperado: el de la popularidad.
Hace escasamente tres meses (nació en junio de 1910 y murió a los ochenta y ocho años) se ha cumplido el centenario del nacimiento de Gonzalo Torrente Ballester, uno de los escritores de habla hispana más relevantes en el transcurso del siglo XX. En medio del tráfago de tantas novedades con fecha de vencimiento, exiguo alcance y más que dudosa relevancia, no resulta desaconsejable revisitar o descubrir una obra que alcanza picos de excelencia y mantiene una sostenida calidad asentada en el trípode más clásico y afortunado de la literatura: la pintura acabada del personaje, la seducción del argumento y el tono irónico y mordaz.

La recepción silenciosa


A diferencia de la muerte, la fama siempre llega tarde. A este respecto, la recepción crítica de la obra de Gonzalo Torrente Ballester no fue la excepción. En 1946 publica El golpe de Estado de Guadalupe Limón, donde por primera vez echa mano de la idea del mito –y su idea complementaria: la desmitificación– a propósito de la muerte de José Antonio Primo de Rivera y la incidencia de ésta en el perfil de la figura pública de Franco, todo ello desarrollado sobre el fondo de una alegoría que se construye a partir de una pregunta: ¿El mito de un hombre muerto es capaz de conducir al triunfo a un movimiento político? La crítica de la época, equivocándose de cabo a rabo, redujo la novela a una imitación menor del Tirano Banderas y no alcanzó a mensurar la metáfora que trascendía la letra. No se vendió ni bien ni mal, sino que, lisa y llanamente, como reconoció más tarde el propio autor, no se vendió. Y, para colmo, suscitó la irritación de la censura franquista.
Este último dato no es menor y amerita un breve escolio. Al comienzo de la guerra, Torrente Ballester se afilió a la Falange y fue uno de los intelectuales españoles que fungió como censor del régimen (la denominación oficial del cargo es una exquisita muestra de retórica administrativa: auxiliar de comisión depuradora). De modo no tan paradójico como parece a primera vista, todo censor, en el seno del régimen, también podía ser censurado. Algunos años más tarde, en 1962, Torrente Ballester apoyó públicamente la huelga que estaban llevando a cabo los mineros asturianos, con lo cual disolvió definitivamente los lazos que lo ligaban al franquismo y ganó en dignidad personal lo que pudo haber perdido de favor oficial. Con todo, cabe destacar que su actuación durante los años de dictadura no llegó a constituir ni siquiera el pálido reflejo de la de Camilo José Cela, cuya carta al comisario general de investigación y vigilancia ofreciéndose como delator y sus posturas políticas conforman un insuperable ejercicio de iniquidad.
Profuso crítico teatral del diario Arriba a partir de 1948 (trabajo que pierde a causa de su apoyo a la huelga minera) y autor él mismo de algunas piezas teatrales escasamente representadas (El viaje del joven Tobías, 1938; El casamiento engañoso, 1939; El retorno de Ulises, 1946, entre otras), su pasión por la dramaturgia no le impidió insistir con la narrativa. En 1957 publica El señor llega. La repercusión es tan escasa como la que recibiera su novela anterior, pero cuando ya está decidido a abandonar el ejercicio de la literatura se le concede el Premio Novela Fundación Juan March. El señor llega es el primer tomo de una trilogía que se completó con Donde da la vuelta el aire (1960) y La Pascua triste (1962) y que llevará como título general Los gozos y las sombras, un monumental fresco de la sociedad gallega de preguerra situado en la ciudad de Pueblanueva del Conde y que describe con mano maestra el pasaje del siglo XIX al capitalismo en medio de un juego de intereses económicos encontrados y contradictorios que se resolverá obedeciendo al paradigma conceptual del gatopardismo: algo cambia para que todo siga igual.
El mito de Don Juan siempre sedujo a Torrente Ballester, e imaginó en principio una obra de teatro con el tema. Andando el tiempo lo convirtió en novela y Don Juan se publicó en 1963 y fue reconocida por el autor como una de sus creaciones más queridas pese a la escasa repercusión que tuvo al momento de su aparición. La rebeldía de su Don Juan se aleja de la tipología romántica y se traduce en una rebeldía contra Dios. Huelga decir que la novela fue una de las que le trajo mayores problemas con la censura: se le propuso suprimir pasajes tan determinantes del texto que terminó por escribir una extensa carta dirigida al ministro de turno responsable de la censura (cargo que ocupaba en ese momento Manuel Fraga Iribarne) rebatiendo punto por punto las objeciones del censor. Finalmente la novela salió publicada con unas cuantas supresiones que bien pueden calificarse de menores.
Off-side (1969) es una novela coral donde todas las voces de una corte de los milagros integrada por prostitutas, homosexuales, fracasados y farsantes converge con el mundo de la alta política y las finanzas para dar forma a una obra que pinta a un país estancado, que no acaba de desembarazarse de las secuelas de la guerra y la posguerra y que no termina de despegar hacia el futuro.

El arte de la fuga


Pero es recién en 1972, con la publicación de La saga/fuga de J.B., cuando le llega el reconocimiento unánime.
La fama no sólo llega a destiempo, sino que llega bajo las formas más curiosas. La saga/fuga de J.B. es, probablemente, la mejor novela de Torrente Ballester, pero también la de lectura más exigente, la de argumento más intrincado y la que más placer puede deparar al lector que culmine esas seiscientas sesenta y ocho páginas de prosa impecable y sorprendente. El lugar físico donde se desarrolla La saga/fuga… es la ciudad gallega de Castroforte del Baralla, inexplicablemente ignorada por los cartógrafos, soslayada en los catastros y destinada a desaparecer a menos que alguien lo impida. La tradición reza que el único que puede impedirlo es un hombre cuyas iniciales sean J.B. Hubo varios en el pasado y hay tres en la actualidad. La saga/fuga… cuenta un siglo de historia de Castroforte y es una de las cumbres del arte narrativo de Torrente, a punto que Pere Gimferrer señaló: “He leído pocas novelas tan divertidas como La saga/fuga de J.B., pocas, también, regidas por tal lucidez creadora. El libro es, sencillamente, una obra maestra”.
Si La saga/fuga de J.B. le proporcionó el reconocimiento literario, diez años después de su publicación se consumaría un hecho que iba a situar a Torrente Ballester en la más absoluta notoriedad. Adaptada por Jesús Ravascués, dirigida por Rafael Moreno Alba y supervisada por el propio autor, Televisión Española emitiría a lo largo de trece capítulos, en el transcurso del año 1982, la teleserie titulada Los gozos y las sombras, basada en la trilogía de Torrente Ballester. La serie fue un éxito rotundo en todos los países de habla hispana, resituó la entera obra de Torrente y lanzó a la fama a dos intérpretes de la talla de Charo López y Eusebio Poncela.
Quien con mayor lucidez ha reflexionado en torno de su particular estética ha sido el propio Torrente a lo largo de las páginas de Los cuadernos de un vate vago (1982), curioso libro constituido por un conjunto de soliloquios desarrollados ante un grabador entre 1961 y 1976, y luego plasmados en letra impresa. Torrente es, en efecto, un realista, adscripto, en sus propias palabras, a “algo que pudiéramos llamar convencionalmente realismo, en el sentido de que las cosas deben ser realizadas, no aludidas, no narradas; realizadas, es decir, convertidas en reales. De que las cosas, los hechos, las personas tengan una entidad real presente”. Esta definición es una piedra de toque de su narrativa. La saga/fuga de J.B., por ejemplo, está dotada de un realismo rabelaisiano y delirante (de hecho y bajo determinadas condiciones, la ciudad de Castroforte puede levitar), pero absolutamente ajustado a la lógica interna de la novela; vale decir, un realismo delirante, pero verosímil sin atenuantes. Nada en la obra de Torrente Ballester se explica, sino que se realiza; y ésa es, al fin y al cabo, la diferencia elemental pero sustantiva entre un ensayo y una novela. Un novelista escribe una historia de ficción que se sostiene en sus propios términos, aunque para la posmodernidad éste sea un gesto poco menos que descomedido.
La estructura de las obras mayores de Torrente es de carácter musical, más precisamente obedece a la forma de la fuga: un tema que se reitera de manera sistemática y que en cada reiteración se enriquece con nuevos elementos hasta conformar una pieza de infinitos matices.
Probablemente sea Torrente Ballester –por estilo, por cadencia, por modos de abordar la ficción– el novelista español de raigambre más cervantina del siglo XX. No en vano, luego de la publicación de La saga/fuga de J.B., José Saramago dijo de una vez y para siempre: “Hasta ahora había una silla vacía a la derecha de Cervantes, que acaba de ser ocupada por Gonzalo Torrente Ballester”.

Edición de Luz & Sombras. Fuente original:_ http://www.eldiplo.com.pe/la-derecha-de-cervantes

18 dic. 2010


 Las votaciones de fin de año son una vieja tradición en este blog. A finales del 2006 y del 2007 convocábamos a nuestro escaso público a votar por los blogs peruanos del año. Como luego ese concurso lo asumió el multitudinario BlogDay, cambiamos de rubro. Tanto en el 2008 como en el 2009, nos dedicamos a votar por los momentos peruanos 2.0 (es decir, esos incidentes que no hubieran ocurrido en el Perú sin eso que el márketing bautizó como “web 2.0″).
Y ahora seguimos en lo mismo. En nuestras cuenta de Twitter y página de Facebook hicimos una preselección, para que ustedes elijan el top ten.
¿CÓMO SE VOTA? Ustedes, en los comentarios de este post, voten por los que más les gusten escribiendo los números ya asignados a cada momento. La idea es elegir diez, pero ustedes no tienen que votar por diez, pueden ser menos (pero no más). Si quieren votar doble por alguno, pónganle un * al lado de su número.
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1. Zombie Walk Lima. El flashmob más exitoso convocado en el Perú por Facebook. Parecerá una causa banal, pero cientos de disfrazados alterando la grisura limeña no pueden estar equivocados. Terroríficamente apoteósico. Diciembre.
2. ¡Ampay Crousillat! El ex propietario de América TV fue ampayado por el mulero Jonathan Castro mientras se empujaba un chilcano en el Costanera 700. Crousillat había sido recientemente indultado debido a su “gravísimo” estado de salud. Una semana después, el gobierno le retiró el indulto. Crousillat sigue prófugo. Marzo.
3. Los vándalos de Chan Chan. El escolar ”Tilintil0n” subió el video de una de sus travesuras a YouTube, adjuntando el texto “aka un kage de risa….jijijiji”. La vandalización generó una ola de indignación nacional y un linchamiento virtual a los graciositos, menores de edad. Enero.
4. Enrejando a Godoy. Mufarech lo demandó por linkear y una jueza aprista lo condenó por decirle “joyita”. Kafka pero en 2.0. Así, Godoy se convirtió en el primer bloguero latinoamericano condenado. El caso mereció rechazo internacional y la jueza aprista fue sancionada por la OCMA. A esperar el fallo de la Corte Superior. Octubre.
5. Lúcar en el ascensor. A todos les cae mal, pero lo cierto es que esta vez él fue la víctima. Pusieron en YouTube algunos videos en los que se le veía en el ascensor del Hotel Los Delfines chapando con la esposa…  del dueño del Hotel Los Delfines. Tan bajo que nadie lo hubiera publicado en televisión (aunque bien que lo rebotaron). Junio.
6. La cachetada. Diario 16 lo denunció, Alan lo negó y la cosa estaba quedando en dimes y diretes hasta que el blog comunal Número Zero publicó lo que varios medios habían rechazado: el video inmediatamente posterior a la cachetada que el Presidente de la República le propició a Richard Gálvez. Las imágenes terminaron en CNN. Octubre.
7. Speedygate II. El bloguero Ryohnosuke descubrió un cambio inconsulto en los contratos de Speedy que, en la práctica, acababa con el Internet ilimitado. Twitter entró en campaña con el ya clásico hashtag, que Osiptel intervino y le ordenó a Telefónica dar marcha atrás. Diciembre.
8. Lentopolitano. Bautizado así en Twitter, el retraso y la sobrevaluación del Metropolitano se pusieron en agenda gracias a la presión de las redes sociales. Incluso un grupo salió a las calles a tomar fotos de los paraderos a medio terminar, en protesta por la siempre retrasada inauguración del sistema. Abril.
9. Cofopri. La web de periodismo de investigación, IDL-Reporteros, descubrió que Omar Quesada, secretario general del Partido Aprista, era responsable de varios regalitos a traficantes de terrenos desde Cofopri. Quesada tuvo que renunciar a todos los cargos y el partido de gobierno quedó descabezado. Abril.
10. Alerta en Gamarra. El Perú fue alertado de la toma de un local del BBVA gracias a @solopedrito, un tuitero que, desde su celular, informó a través de mensajes, fotos y videos durante más de 6 horas. Además, “Gamarra” se convirtió en Trending Topic mundial. Diciembre.
11. Los perfiles falsos de Masías. El periodista Carlos Franco publicó un Power Point de la empresa Cybermind. Era una estrategia para llenar Facebook con una portátil digital a favor del criticado alcalde Masías y en contra de sus rivales para la reelección. La empresa y el alcalde negaron los cargos. Finalmente, Masías fue derrotado. Julio.
12. Piensa bonito. César Soto, el jefe de cabina de Taca Perú, recibe a los pasajeros con un criollísimo discurso buena onda que se viralizó como pocos gracias a un espontáneo video de YouTube. Soto se convirtió en una especie de celebridad y Taca se ganó con la mejor publicidad posible. Marzo.
13. ¿Susana con las FARC? El canal online Willax acusó a regidores de Villarán de apoyar a las FARC, inaugurando el apanado mediático contra la candidata más popular en Facebook (que se convirtió en su trinchera). Bayly demostró que el video de Willax había sido editado y la patinada hizo que Villarán termine de despegar. Agosto.
14. Sendero en San Marcos. Un video en YouTube apartó por un momento nuestras miradas del Mundial: una manifestación senderista en la Decana de América. Se reabrieron los debates de la autonomía universitaria y la supervivencia del terrorismo, pero luego todos seguimos viendo el Mundial. Junio.
15. Los Potoaudios. Bayly publicó el primero (convirtiendo a “Lourdes” en trending topic), pero todos circularon completitos en YouTube. Lo interesante es que si se escuchaban sin la edición del Francotirador, la candidata Flores terminaba siendo mucho más candorosa de lo que decían sus enemigos. Setiembre.
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¿CÓMO SE HIZO ESTA LISTA? Les recuerdo que el criterio de preselección ha sido a) que la información producida en Internet haya influido en el mundo “real” o b) que el mundo real haya “colisionado” con Internet. Obviamente, hablamos de momentos peruanos.
¡SE TE PASÓ UNO! Bueno, ésta es una selección discutible y mejorable. Si quieres proponer otros momentos que no estén listados, hazlo en la sección de comentarios. Si más de veinte comentaristas les dan “me gusta” a tu propuesta, ésta se integrará aquí, en la lista original de candidatos (sí, este blog tiene “likes” en sus comentarios).
LOS GANADORES. Entre los comentaristas que participen se sorteará dos ejemplares autografiados de El Heraldo en la Barcade Hans Rothgiesser, dos ejemplares de IQT Remixes de Francisco Bardales y  uno de Punche Perú de Paola Ugaz y Marina García Burgos (y si otros se quieren unir, bienvenidos). El único requisito es que sean contactos, fans o amixers del Útero en nuestras página de Facebook o cuenta de Twitter. Los resultados serán publicados en el blog de mi columna Perú 2.1 ¡No voten!

Edición de Luz & Sombras. Fuente original:_ eluterodemarita.pe