22 abr. 2011


EL PERU DE TODAS LAS SANGRES

Sinesio López Jiménez
Si Ollanta hubiera triunfado en la primera vuelta con la mayoría absoluta, (más del 50% de los votos), tendría una consistente hegemonía política (en el sentido gramsciano del término) y estaría autorizado a aplicar su programa general casi sin modificaciones. Pero como sólo obtuvo una mayoría relativa (32%) tiene que buscar el apoyo de otros grupos sociales para alcanzar esa mayoría absoluta. Eso lo obliga a adecuar el programa general y las ofertas electorales a las nuevas circunstancias y a las nuevas demandas de los potenciales electores que busca incorporar. Esto es lo que se llama un programa concreto o programa de gobierno en la tradición de los partidos programáticos.
¿Significa esta adecuación programática una renuncia al primigenio programa general?. De ninguna manera. Esa adecuación implica más bien una reafirmación del programa general que, sin embargo, toma en cuenta las nuevas relaciones de fuerza que se busca organizar, la nueva mayoría que se pretende conquistar y las nuevas coaliciones sociales y políticas que se propone conformar. En esa dirección se encamina el documento que Ollanta llama “mi compromiso con el Perú”. En el 2006, en cambio, Ollanta no tuvo la suficiente cintura política para tomar en cuenta la nueva situación de la segunda vuelta y siguió de largo sin hacer los ajustes programáticos y estratégicos que las nuevas circunstancias requerían. Ello no obstante, estuvo cerca de ganar la segunda vuelta.
García, en cambio, se adecuó a los tiempos y a las circunstancias de la segunda vuelta con la escueta propuesta de “cambio responsable” sin darle un sustento programático. Eso explica su triunfo, por un lado, y la profundización irresponsable del neoliberalismo con el perro del hortelano y todo lo que eso implica, por otro. Que Ollanta (en el 2011) entienda las nuevas circunstancias políticas de la segunda vuelta y la necesidad de una adecuación programática significa que ha madurado políticamente y que está en condiciones de gobernar el país con responsabilidad.
Los resultados de la primera vuelta en el 2011 muestran un significativo desplazamiento electoral de Ollanta, con respecto a la primera vuelta del 2006, del eje andino y sureño al eje central y norteño, más moderno, como lo ha señalado con agudeza David Sulmont. En el fondo, ese movimiento significa un cierto desplazamiento del eje de la demanda de más Estado para atender los problemas que el mercado no puede resolver (infraestructura, saneamiento, alumbrado, inclusión social y reconocimiento) al eje mismo del mercado. En esta segunda vuelta, Ollanta tiene que acentuar ese desplazamiento en una propuesta integradora del país. Es necesario acabar con la vieja fórmula histórica de dominación y de discriminación (impuesta luego de la derrota de Santa Cruz en el siglo XIX) que se basaba en la alianza de las élites limeñas con la oligarquía norteña contra el sur y el oriente.
La superación de ese viejo esquema de discriminación económica, social, política y cultural implica la conformación de una nueva coalición política y social del mundo andino y amazónico con las clases medias y populares de Lima y del norte y con los empresarios nacionales que estén dispuestos a jugarse por un Perú integrado de todas las sangres como lo soñó José María Arguedas. Esta es una tarea política compleja que requiere no sólo un cierto desplazamiento al centro político sino también al centro sociológico mayoritario del país sin abandonar las exigencias históricas y actuales del mundo andino y amazónico.
¿Está Ollanta en capacidad de enfrentar este enorme desafío? El respaldo que GANA PERU ha recibido en esta semana de destacados intelectuales, técnicos, economistas, profesionales y artistas muestra la amplia convocatoria que la propuesta del Ollanta ha suscitado en contraste con la incapacidad de convocatoria de Keiko Fujimori. Vendrán luego los jóvenes, los profesores, los trabajadores, los pobladores, las organizaciones del vaso de leche, los colegios profesionales para reforzar la candidatura nacionalista.
Edición de Luz & Sombras. Fuente original:_ http://blog.pucp.edu.pe/item/130703/el-peru-de-todas-las-sangres

16 abr. 2011


VALLAS Y MUROS

Sinesio López JiménezLa segunda vuelta es una carrera con vallas: el que sepa sortearlas gana la elección. Cada candidato tiene sus propias vallas. Las de Ollanta son el programa y el supuesto chavismo del que se le acusa. Las de Fujimori forman un muro: el golpe de estado del 5 de abril de 1992, el cambio de la constitución (para imponer un modelo económico neoliberal extremo, arrebatar los derechos de los trabajadores y establecer la reelección inmediata), los asesinatos y la violación de los derechos humanos, los asaltos planificados al fisco (corrupción), esto es, todo el régimen de su papá que ella ha reivindicado con orgullo. El objetivo de la superación de las vallas y muros es atraer a las clases medias para obtener el triunfo electoral.
Eso implica varias tareas: el desplazamiento hacia el centro del espectro político, el despliegue de un proyecto que implique cambios en la continuidad del modelo económico, el diálogo con los principales dirigentes gremiales y políticos del país (pese a que estos no tienen capacidad de endose electoral), el establecimiento de varios compromisos y la presentación del equipo básico de gobierno que, por su calidad, otorgue confianza a la mayoría: el primer ministro, el presidente del BCR y el ministro de Economía y Finanzas. Este equipo tiene que acabar con la captura de los aparatos económicos del Estado por los operadores de las grandes corporaciones para darle autonomía y eficacia y ponerlo al servicio de todos.
Ollanta tiene que vencer el miedo de la derecha y del empresariado nacional y extranjero a verse afectados en sus propiedades y en sus actividades. Los ricos tienen que entender que han perdido democráticamente la corona, pero no la cartera que puede seguir engordando sin temores. Lo que está en cuestión es el exceso de privilegios que han tenido en estas dos décadas de capitalismo sin derechos para los trabajadores. El gobierno de Ollanta tiene que ofrecerles seguridad jurídica para invertir y acumular y los ricos, a su vez, tienen que asumir la obligación de contribuir al sostenimiento del Estado y de sus políticas sociales mediante una adecuada política tributaria. Este compromiso básico tiene que ser el resultado del diálogo con los principales dirigentes de los empresarios y de los trabajadores.
¿Y el programa? ¿Qué hacer con el programa que tanto escandaliza a la derecha?. El programa no es la biblia, pero tampoco es un papelucho cualquiera cuyo destino es el tacho de basura. Una de las cosas más interesantes de esta campaña electoral ha sido la presencia de los equipos de gobierno de los principales candidatos. Todos debieran saber que los programas de los principales partidos han sido elaborados por intelectuales, técnicos y profesionales de alto nivel, formados en las mejores universidades del Perú y del extranjero. Los programas son el DNI de los partidos. A ellos no se renuncia, sólo se adecúan a las nuevas correlaciones sociales y políticas de fuerza y a los compromisos que contraigan las partes interesadas. De esos compromisos emergen los programas concretos.
Ollanta tiene que despejar el prejuicio de chavista que los medios de derecha alimentan. Aunque ya lo ha dicho en todos los tonos, es necesario ofrecer garantías de respeto a la libertad expresión de todos, defender la alternancia en el poder y mantener la autonomía del BCR, entre otras medidas. Keiko Fujimori tiene que vencer la resistencia de las clases medias, de los trabajadores y de las fuerzas políticas democráticas y liberales que la ven como la prolongación del gobierno de su padre. Ella misma, por lo demás, ha reivindicado con orgullo ese origen. Ahora tiene que derribar el muro. ¿Podrá renunciar a esta pesada herencia y presentarse con un rostro político nuevo? Tarea difícil, pero no imposible.
Fujimori gobernó para los ricos con el apoyo de los pobres y la resistencia de las clases medias. Reproduciendo ese esquema, es probable que los ricos voten por Fujimori y las clases medias por Ollanta.
Edición de Luz & Sombras. Fuente original:_ http://blog.pucp.edu.pe/item/130029/vallas-y-muros