24 jun. 2010

En tiempos electorales como los que se nos vienen, tenemos que recordar y actuar para que quede claro cuales son los facores que influyen en nuestra politica local regional y nacional y para ello que mejor que con un teorico como WEBER


MAX WEBER: El legado histórico en la Economía y las Ciencias Sociales y Políticas.

Dentro de la sociología de las políticas y gobierno, el ensayo más significativo de Weber es probablemente La política como vocación. En él, Weber revela la definición de Estado que se ha convertido tan importante en el pensamiento social occidental: que el Estado es la entidad que reclama el monopolio sobre el legítimo uso de la fuerza física. La política se debe entender como cualquier actividad a la que puede dedicarse el Estado para influir sobre la distribución relativa de fuerza. La política, por tanto, se deriva del poder.

Nacimiento.- 21 de abril de 1864. Ciudad de Eefurt. Alemania.
Fallecimiento.-
14 de junio de 1920. Munich. Alemania.
Nacionalidad.- Alemán.
Ocupación.- Filósofo, Economista, Jurista, Historiador, Politólogo y Sociólogo
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MAX WEBER: El legado histórico en la Economía y las Ciencias Sociales y Políticas.


El sociólogo y economista alemán Max Weber, cuyo pensamiento ejerció en el siglo XX una enorme influencia en las ciencias sociales, ámbito en el que es considerado un gran innovador. Karl Emil Maximilan Weber nació en Erfurt, Prusia, el 21 de abril de 1864, falleció hace 90 anos, el 14 de junio de 1920. Hijo de un jurista y destacado político del Partido Liberal Nacional, estudio en las universidades de Heidelberg, Berlín, y Gotinga, donde se intereso por el Derecho, la Historia y la Economía.
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Entre sus aportes estuvo el esfuerzo por comprender las interrelaciones de los factores de la estructura social y reivindicar la importancia de los elementos culturales y las mentalidades colectivas en la evolución histórica, rechazando la exclusiva determinación económica defendida por Karl Marx y Federico Engels.
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Frente a la prioridad de la lucha de clases como motor de la historia en el pensamiento marxista, Weber presto más atención a la racionalización como clave del desarrollo de la civilización occidental: un proceso guiado por la racionalidad instrumental plasmada en la burocracia.
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Aemás, pondero la acción humana como capaz de modificar las estructuras sociales y, en concreto, a la ideología en todas sus vertientes, especialmente en la religiosa, como motor e impulsor de la sociedad, que se refleja constantemente en la acción humana.
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De acuerdo con sus biógrafos, las primeras investigaciones de Max Weber, que versaron sobre temas económicos, fueron realizadas por cuenta de los intelectuales reformistas conocidos como "Socialistas de cátedra".
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El prestigio obtenido gracias a estos escritos le valió, en 1895, el nombramiento de profesor de Economía Política en la Universidad de Friburgo y un ano mas tarde en Heidelberg.
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En 1909, Weber fundó la Asociación Sociológica Alemana y a partir de ello se convirtió en un gran renovador de las ciencias sociales en varios aspectos, incluido el metodológico.
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El primer fruto de la aplicación de su método fue la obra mas polémica y conocida de Weber: "La ética protestante y el espíritu del capitalismo" (1905), en el que trabajo sobre los tipos ideales del "burgués", la "ética protestante" y el "capitalismo industrial".
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Estudio la moral que proponían algunas sectas calvinistas de los siglos XVI y XVII para mostrar que la reforma protestante habría creado en algunos países occidentales una cultura social mas favorable al desarrollo económico capitalista que la predominante en los países católicos.
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Algunas de las obras de Weber son: "Historia agraria romana" (1891), "Historia económica general" (1923), "El político y el científico" (1918), "Ensayos de sociología contemporánea" (1911-1918), "Escritos políticos" (1906-1918) y "Sobre las teorías de las ciencias sociales" (1904 y 1917).
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Asimismo, escribió "Sociología de la religión" (1904-1918), "La ética protestante y el espíritu del capitalismo" (1904) y "Ensayos de metodología sociológica" (1904 y 1917).
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Luego de una intensa actividad pública desarrollada en sus últimos años, Weber volvió a la enseñanza universitaria en 1918 y tras el fin de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) participo en la elaboración de una nueva constitución alemana, lo cual no le impidió redactar diversos tratados como: "Estudios de Metodología" (1922), "Economía y sociedad" (1922) y "Estudios de sociología y política de la historia social y económica" (1924).
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En el presente resumen queremos presentar un resumen muy breve, de lo que consideramos las obras clásicas de Weber y los aspectos que aborda en cada una de ellas, con la finalidad de tener un idea central y básica sobre sus obras clásicas.
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Sociología de las políticas y gobierno..
Dentro de la sociología de las políticas y gobierno, el ensayo más significativo de Weber es probablemente La política como vocación. En él, Weber revela la definición de Estado que se ha convertido tan importante en el pensamiento social occidental: que el Estado es la entidad que reclama el monopolio sobre el legítimo uso de la fuerza física. La política se debe entender como cualquier actividad a la que puede dedicarse el Estado para influir sobre la distribución relativa de fuerza. La política, por tanto, se deriva del poder. Un político no debe ser un hombre de la ética cristiana verdadera, es decir, la de ofrecer la otra mejilla. Alguien partidario de tal ética debería ser considerado como un santo, ya que son únicamente los santos, según Weber, los que la siguen apropiadamente. El reino político no es un reino de santos. Un político ha de abrazar la ética del fin último y la de la responsabilidad, y debe sentir pasión por su advocación y ser capaz de distanciarse él mismo de la materia de sus esfuerzos (los gobernados).

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Weber distinguía tres tipos puros de liderazgo político, dominación y autoridad: dominación carismática (familiar y religiosa), dominación tradicional (patriarcas, patrimonialismo, feudalismo), y dominación legal (ley y estado moderno, burocracia). Según su punto de vista, cada relación histórica entre gobernantes y gobernados contiene elementos que pueden ser analizados en base a esta distinción tripartita. Además, afirma que la inestabilidad de la autoridad carismática inevitablemente lleva a la fuerza a rutinizarse en una forma más estructurada de autoridad. Del mismo modo, asegura que en un tipo puro de regla tradicional, una resistencia al maestro suficiente puede llevar a una revolución tradicional. Por ello, alude a un movimiento inevitable hacia una estructura racional-legal de la autoridad, utilizando una estructura burocrática. Así, esta teoría puede ser vista en ocasiones como una parte de la teoría social evolucionista. Ésta enlaza con su concepto más amplio de racionalización sugiriendo la inevitabilidad de un movimiento en esta dirección.

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Weber es también conocido por su estudio de la burocratización de la sociedad, los modos racionales en los que las organizaciones sociales aplican las características de un tipo ideal, de burocracia. Muchos aspectos de la administración pública moderna vuelven a él, y un servicio civil clásico y organizado jerárquicamente del tipo continental es denominado servicio civil weberiano, aunque esto es sólo un tipo ideal de administración pública y gobierno descrito en su obra magna Economía y sociedad, y uno que no le gustaba especialmente, ya que lo consideraba únicamente eficiente y exitoso. En su trabajo, Weber hace una descripción, que se ha vuelto famosa, de la racionalización (de la que la burocratización es una parte) como un cambio desde una organización y acción orientada a valores (autoridad tradicional y autoridad carismática) a una organización y acción orientada a objetivos (autoridad racional-legal).

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El resultado, de acuerdo a Weber, es una noche polar de oscuridad helada, en la que la racionalización creciente de la vida humana atrapa a los individuos en una jaula de hierro de control racional, basado en reglas. Los estudios sobre la burocracia de Weber le condujeron también a su análisis - correcto, pues resultaría así - de que el socialismo en Rusia llevaría, debido a la abolición del mercado libre y sus mecanismos, a una sobre-burocratización (evidente, por ejemplo, en la economía de la escasez) más que a un alejamiento fulminante del Estado (como Karl Marx había predicho que sucedería en una sociedad comunista).
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La Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo.
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El ensayo de Weber, La ética protestante y el espíritu del capitalismo, es su obra más conocida. Se dice que este trabajo no debería ser visto como un estudio detallado del protestantismo, sino como una introducción a obras posteriores de Weber, en especial a sus estudios de la interacción entre varias ideologías religiosas y comportamientos económicos.
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En La Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo, Max Weber presenta la tesis de que la ética y las ideas puritanas influyeron en el desarrollo del capitalismo. La devoción religiosa es usualmente acompañada de rechazo a los asuntos mundanos, incluyendo el rechazo a la búsqueda de una mejor posición económica. ¿Por qué no es éste el caso del protestantismo? Weber se refiere a esta paradoja.
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Define al "espíritu del capitalismo" como las ideas y hábitos, que favorecen la búsqueda racional de ganancias económicas. Weber señala que tal espíritu no existe solamente en la cultura occidental, cuando lo consideramos una actitud presente en los individuos ya que también hay que tomar en cuenta que estos individuos – empresarios heroicos, como él los llama – no podrían, por sí solos, establecer un nuevo orden económico (capitalismo). Entre las tendencias identificadas por Weber estaban la ambición de ganancias con un mínimo esfuerzo, la idea de que el trabajo es una maldición y una carga que debe evitarse, especialmente cuando las ganancias de éste exceden lo que es necesario para una vida modesta. "Para que una forma de vida bien adaptada a las peculiaridades del capitalismo", escribió Weber, "pueda superar a otras, debe originarse en algún lugar, y no solo en individuos aislados, sino como una forma de vida común a grupos enteros de personas".
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Después de definir al espíritu del capitalismo, Weber argumenta que hay muchas razones para buscar sus orígenes en las ideas religiosas de la Reforma. Muchos otros observadores, tales como William Petty, Montesquieu, Henry Thomas Buckle y John Keats, también han comentado la afinidad entre el protestantismo y el desarrollo del espíritu comercial.
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Weber mostró que algunos tipos de protestantismo favorecían la búsqueda racional del beneficio económico y actividades mundanas que han tenido un significado espiritual y moral positivo. No era el objetivo de esas ideas religiosas, sino más bien un producto - la lógica inherente de dichas doctrinas y los consejos derivados directa o indirectamente, promovían la planificación y auto-negación de la búsqueda de un beneficio económico.
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Weber indicó que la razón del abandono de su investigación sobre el protestantismo fue que su colega Ernst Troeltsch, un teólogo profesional, había comenzado a trabajar en el libro Las enseñanzas sociales de las iglesias y sectas cristianas. Otra causa de la decisión de Weber fue que ese ensayo proporcionaba la perspectiva para una amplia comparación entre religión y sociedad, la cual continuó en sus obras posteriores.
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La frase "ética en el trabajo" utilizada en comentarios actuales se deriva de la "ética protestante" discutida por Weber. Fue adoptada cuando la idea de la ética protestante fue generalizada para adaptarse a los japoneses sintoistas, judíos y otros no-cristianos.
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Economía.
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Reconocido hoy en día como uno de los fundadores de la sociología moderna, también tuvo un papel importante en el campo de la economía.
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Desde el punto de vista de los economistas, Weber es el representante de la escuela de economía alemana histórica más joven. Sus contribuciones más valoradas en este campo es su trabajo La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Se trata de un ensayo sobre las diferencias entre las religiones y la riqueza relativa de sus seguidores. El trabajo de Weber es paralelo al tratado de Sombart sobre el mismo fenómeno, que sin embargo atribuía el auge del capitalismo al judaísmo. Otra contribución de Weber a la economía (así como a las ciencias sociales en general) es su trabajo en la metodología: sus teorías de Verstehen (conocido como comprensión o sociología interpretativa) y de antipositivismo (sociología humanista).
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La doctrina de la sociología interpretativa es bien conocida y debatida dada su controversia. Esta tesis asegura que la investigación social, económica e histórica no puede nunca ser totalmente inductiva o descriptiva ya que uno debe siempre aproximarse a ella con un aparato conceptual. Este aparato fue identificado por Weber como tipo ideal. Se basa en lo siguiente: un tipo ideal se forma a partir de características y elementos de ciertos fenómenos dados, pero no intenta corresponderse con todas las características de un caso particular. Es interesante compararlo con el concepto de Ferdinand Tönnies de tipo normal.
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Weber concedió que el empleo de tipos ideales era una abstracción, pero afirmaba que sin embargo era esencial si uno pretendía entender cualquier fenómeno social particular, ya que, a diferencia de los fenómenos físicos, ellos involucran comportamientos humanos que deben ser interpretados por tipos ideales. Esto, junto con su argumentación antipositivista, puede ser visto como la justificación metodológica para la asunción del hombre económico racional (Homo economicus).
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Max Weber formuló una teoría de tres componentes de estratificación, cuyos componentes conceptuales son una clase social, un estatus y un partido político.
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Weber, Max (1921). Economía y Sociedad.
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La clase social se basa en la relación con el mercado determinada económicamente (nivel económico). El estatus se basa en cualidades no económicas, como el honor, el prestigio o la creencia religiosa. El partido hace referencia a las afiliaciones de carácter político.
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Estas tres dimensiones tienen consecuencias en lo que Weber denominó oportunidades vitales.Weber hizo múltiples contribuciones a la economía, incluyendo una historia económica de la sociedad agraria romana; o un trabajo sobre los roles duales del idealismo y el materialismo en la historia del capitalismo en su Economía y sociedad, que presenta sus críticas o revisiones de algunos aspectos del marxismo. Finalmente, su Historia económica general es quizá su mayor logro en la investigación empírica.
Edición de Luz & Sombras. Fuente original:_ http://pabloraulfernandez.blogspot.com/2010/06/max-weber-el-legado-historico-en-la.html

23 jun. 2010

Las crisis del sistema economico y los efectos generados a nivel social por Keynes son aun mas desastrozos en lugares donde las oportunidades no se dieron , no se dan y no se daran. entonces es un fenomeno que como una ola ira creciendo y quien sabe se convierta en el rodillo del sitema


AMERICANIZAR EUROPA. El neoliberalismo liquida social y políticamente el Estado del Bienestar.

Las cifras son históricas y muestran un panorama más oscuro de lo previsto para los próximos meses. La crisis económica en Europa ya es generalizada y de ella no se salva casi ningún país. Y lo peor es que, al parecer, los planes de estímulo económico puestos en marcha no están haciendo efecto, por lo menos de forma inmediata. La Crisis económica mundial golpea a Europa con más fuerza de lo presupuestado. Pero en Europa crece sin embargo el convencimiento de que el origen de los problemas no está en el capitalismo neoliberal sino en el sistema mismo. El Viejo Continente bulle y la lucha de clases reaparece.



La 'euromanifestación' de sindicalistas en Madrid, realizada el 14 de mayo pasado, presionó a los gobiernos del Viejo Continente a defender el empleo. Foto: Efe
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AMERICANIZAR EUROPA. El neoliberalismo liquida social y políticamente el Estado del Bienestar.


!! El Fin del Estado Keynesiano ¡¡
Viernes 18 de junio del 2010.
Juan Diego García (especial para ARGENPRESS.info).
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Las medidas adoptadas por los gobiernos de Grecia, España, Alemania e Italia y las que se anuncian en Francia y el Reino Unido constituyen un paso más en el proceso de desmantelamiento del Estado del Bienestar. Al menos en las dos últimas décadas paulatinamente se ha ido recortando el gasto social y en general la participación de los asalariados en la renta nacional.

El neoliberalismo se ha impuesto como orientación general de los gobiernos y quienes dieron impulso al pacto capital-trabajo en el pasado –social democracia y democracia cristiana - se han alejado cada vez más de sus orígenes hasta perder por completo sus señas de identidad en favor del ideario liberal-conservador. Hoy resulta imposible distinguir diferencias sustantivas en los programas de los partidos mayoritarios. Los gobiernos, sean del signo que sean, obedecen a orientaciones muy similares y responden de la misma forma positiva a las exigencias del capital.

Sin una oposición sólida, la derecha busca culminar su objetivo “americanizando” las relaciones laborales y acercándose lo más posible al modelo estadounidense de sociedad. Ni las recurrentes crisis que han afectado al sistema en las últimas décadas, ni siquiera la actual, igual o peor que la gran crisis de 1929 parecen inquietar a una derecha que se siente dueña y señora del escenario político pues tiene como oponentes a sindicatos y partidos obreros que apenas empiezan a salir de la confusión ideológica y la incapacidad política que les ha afectado en los últimos años. Los movimientos sociales, por su parte, no logran superar la etapa del testimonio y la protesta para convertirse en una fuerza política real.

El abandono del proyecto reformista por parte de socialistas y social demócratas y su conversión al neoliberalismo les divorcia del movimiento obrero y de las capas populares de la población. En su seno sin embargo existen tendencias que abogan por un regreso a las políticas de antaño y proponen alianzas con las nuevas fuerzas sociales anticapitalistas y los partidos de izquierda para impedir el avance de la derecha y recuperar el terreno perdido. En Alemania se han conseguido algunos avances en esta dirección formalizando alianzas locales entre Die Linke y el SPD aunque su dirección mayoritariamente se opone a este acercamiento; en Francia, por el contrario, socialistas, comunistas y anticapitalistas unidos han propinado una aplastante derrota a la derecha en las pasadas elecciones regionales, una experiencia exitosa que podría reproducirse en otros lugares del continente. Los partidos comunistas conservan protagonismo en Francia, Grecia y Portugal al calor de las luchas sociales. Tras la crisis que provocó el derrumbe del campo socialista buscan reformular sus programas y sus formas de lucha para responder a las nuevas realidades. Los movimientos sociales, por su parte parecen cada vez más concientes tanto de su enorme capacidad de convocatoria como de su debilidad como sujeto político.

El movimiento sindical, mayoritariamente reformista, sufre el impacto de las transformaciones radicales del capitalismo tardío. Los cambios en la organización del trabajo y en la estructura de las empresas disminuyen enormemente la afiliación; las altas tasas de desempleo y la fuga de las empresas a otros mercados se convierten en una espada de Damocles que limita su capacidad de lucha. Pero su mayor limitación nace sin duda de su impotencia para imponer un nuevo contrato entre capital y trabajo; en otras palabras, las escasas perspectivas del reformismo en una coyuntura como la actual, con una burguesía prepotente que procede sin temor alguno ante unas clases laboriosas, descontentas pero desorientadas y desorganizadas.

En tales circunstancias es comprensible que a pesar de la dimensión de la crisis no se “refunde el capitalismo sobre bases éticas”. Por el contrario, se profundiza la misma estrategia que llevó al caos actual. Por ello, los centros de poder (formal y real) no solo mantienen el neoliberalismo aunque agudice en extremos impensables las crisis periódicas del sistema sino que se proponen llevar aún mas lejos su estrategia eliminando de un tajo conquistas claves del movimiento obrero: reforma laboral, reforma de pensiones, reducción del gasto social, disminución de salarios y nuevas y mayores ventajas al capital. El modelo ideal es por supuesto los Estados Unidos, el paraíso del capital sin controles. En Europa la clase dominante sueña con el retorno al capitalismo clásico, a un orden social regido por la ley del más fuerte, al darwinismo social y a la ley de la selva. Poco importa que intentando resucitarlo se de vida igualmente a las tensiones que llevaron antaño a la guerra, al fascismo y la barbarie, pero también a la revolución.

Hoy, se reproducen las guerras, por ahora en la periferia del sistema pero sin descartar los enfrentamientos directos entre las nuevas y las viejas potencias capitalistas, y por los mismos motivos de siempre: materias primas, mercados, zonas de influencia, etc. No es por azar que la estrategia neoliberal suponga una nueva edición del colonialismo, agudizando la dependencia de los países periféricos condenados a ser simples apéndices menores de las economías metropolitanas. Tampoco lo es que los ideólogos del engendro resuciten ahora la teoría del “peligro amarillo” y pronostiquen el inevitable enfrentamiento bélico con China. En consecuencia el militarismo florece con vigor; el mundo de paz que sobrevendría al triunfo sobre la URSS nunca se hizo realidad y, por el contrario, a los conflictos tradicionales han de agregarse ahora otros nuevos.
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La barbarie por su parte encuentra formas cada vez más sofisticadas; atrocidades que se creían cosa del pasado aparecen a diario en forma de masivos bombardeos sobre población civil, cárceles secretas, torturas, desapariciones, ejecuciones extrajudiciales, desplazamientos masivos de población, miseria y hambre que se agudizan y aparecen incluso en el mundo rico, todo ello en contraste con el aumento de riqueza a niveles nunca imaginados. Los campos de concentración tienen su versión moderna en Guantánamo, Abu Graib, Bagram o Gaza. Hasta el fascismo callejero reaparece con fuerza social y electoral sin que falten las bestias pardas, matones de cabezas rapadas, estrafalarios y siniestros y sin que parezca importar mucho su condición delictiva y su base social marginal. Ya les llegará su momento de ser útiles al sistema. Ya habrá tiempo de adecentarlos y ponerlos al servicio del proyecto.

El desmantelamiento del capitalismo y la construcción en su lugar de un sistema esencialmente diferente –es decir, la revolución social- aún no es el ideario de las clases laboriosas ni de las mayorías sociales. Pero en Europa crece sin embargo el convencimiento de que el origen de los problemas no está en el capitalismo neoliberal sino en el sistema mismo. El Viejo Continente bulle y la lucha de clases reaparece. Los trabajadores se niegan a perder las conquistas sociales que tanto han costado. Es solo cuestión de tiempo que se forme una fuerza social transformadora. Nadie (fuera de la elite dominante) quiere ver a Europa convertida en una versión de los Estados Unidos. Y si como parece, el Estado del Bienestar no es posible dentro del nuevo capitalismo, gana fuerza la idea de buscar alternativas al sistema. Desde esta perspectiva otro orden social no solo es posible sino que resulta cada vez más necesario.
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Es importante considerar la siguiente informaciòn. ( Nota aparte del Artículo).
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Las cifras son históricas y muestran un panorama más oscuro de lo previsto para los próximos meses. La crisis económica en Europa ya es generalizada y de ella no se salva casi ningún país. Y lo peor es que, al parecer, los planes de estímulo económico puestos en marcha no están haciendo efecto, por lo menos de forma inmediata.
El martes de la próxima semana se conocerán las cifras oficiales tanto de la zona euro -los 16 países que tienen como moneda común el euro- como del conjunto de los 27 países de la Unión Europea, y todo indica que las grandes economías, lideradas por Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y España, están postradas y sin dar muestras de mejoría, lo cual arrastra a todo el continente por el camino de la recesión.
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El Producto Interno Bruto (PIB) de la zona euro registró una caída récord de 2,5 por ciento en el primer trimestre de este año, en relación con el trimestre anterior. Es el cuarto retroceso consecutivo del PIB de ese espacio monetario y la caída es similar a la del conjunto de la Unión Europea.
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Pero más allá de las cifras, desde hace meses en Europa están viviendo situaciones que antes no se veían. Caídas en el consumo de licores y cerveza, auge de las cadenas de comida rápida, ofertas en los restaurantes de alta categoría, incremento inusitado de las demandas por auxilios de desempleo, subsidios del Gobierno y las compañías automotrices para comprar carro nuevo, e inclusive dinero en efectivo para quienes ganan bajos salarios.
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Nadie se salva.
La economía alemana, la tercera del mundo, duramente golpeada por la caída de las exportaciones y de las inversiones industriales, sufrió una nueva contracción, 3,8 por ciento, después de haber perdido 2,2 en el último ejercicio trimestral de 2008.
Francia está oficialmente en recesión. En realidad, eso ocurre desde hace un año, aunque oficialmente no se habla mucho del tema. El PIB francés se contrajo 1,2 por ciento en el primer trimestre y 1,5 en el anterior, después de haber caído un 0,2 en el tercer trimestre de 2008 y un 0,4 en el segundo.
Italia, por su parte, está en recesión desde el tercer trimestre de 2008 y tuvo entre enero y marzo de este año una caída del 2,4 por ciento del PIB.
España también tuvo un retroceso de 1,8 por ciento de su actividad en ese mismo período. En Europa del Este también hay colapso: se presentaron contracciones en el primer trimestre de 2,3 por ciento en Hungría; 2,6 por ciento en Rumania, 3,5 por ciento en Bulgaria, el país más pobre de la UE, y 3,4 por ciento en la República Checa.
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Los males económicos del Viejo Continente son muy parecidos, pero las recetas para buscarle solución son variadas y con efectos desconocidos. En España, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero anunció una batería de medidas de gran calado que buscan reactivar la venta de automóviles y viviendas, frenar la eliminación de puestos de trabajo y mejorar la educación.
Zapatero propuso un plan de ayuda directa de 2.000 euros por la compra de un vehículo, que serán asumidos por la industria del automóvil y el Gobierno por un año. A partir de 2011, el Gobierno socialista quiere eliminar las desgravaciones fiscales por el pago de una hipoteca para las rentas más altas, es decir, para aquellas personas cuyo sueldo anual bruto supere los 24.000 euros.
Edición de Luz & Sombras. Fuente original:_ http://pabloraulfernandez.blogspot.com/2010/06/americanizar-europa-el-neoliberalismo.html